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El alumno sufrió lesiones que tardaron varios días en curar
El Juzgado de Instrucción número 4 de Vigo ha impuesto el pago de una multa de 90 euros a un sacerdote por agarrar del cuello a un alumno para separarlo de una niña con la que se peleaba en un colegio situado en Nigrán (Pontevedra).
Según recoge la sentencia, contra la que cabe recurso, el acusado ha sido condenado como autor de un delito leve de lesiones con la circunstancia atenuante de eximente incompleta de cumplimiento del deber. Además, deberá indemnizar a los padres del menor con 150 euros.
El juez considera probado que el pasado 21 de mayo por la tarde el acusado daba clases de catequesis en un colegio en Nigrán "en su condición de profesor de Religión Católica". Mientras los alumnos a su cargo estaban en el patio, "se produjo un altercado" entre un niño y una niña, ambos de nueve años.
En ese momento, el sacerdote cogió al menor "con una de sus manos del cuello" para "evitar que esa pelea fuese a más" y lo trasladó a la Secretaría, donde permaneció un tiempo hasta que "luego regresó a clase de catequesis". Como consecuencia, el niño sufrió lesiones que tardaron varios días en curar, pero no le quedaron secuelas.
El magistrado concluye que "no existe duda de que el sacerdote agarró con una de sus manos al menor", dado que las huellas de digitocomprensión observadas en el parte médico de Urgencias y unas fotografías aportadas "son necesariamente causadas por ese agarre". También remarca que el autor de un delito de lesiones "conoce o se representa que, como consecuencia de la acción que voluntariamente desarrolla, puede producirse un resultado concreto de lesiones".
Tras la prueba practicada, el juez considera que "se tiene igualmente por acreditado" que el sacerdote "se enfrentó a un conflicto de deberes" pues cuando se encontraba al cargo de los menores en el patio "debió intervenir de inmediato para parar una pelea entre dos menores" y "tenía que hacerlo de inmediato para evitar males mayores".
En este sentido, la sentencia afirma que se produjo "una intervención lógica" y "adecuada al tiempo y lugar" en el que sucedieron los hechos, ya que el acusado cogió al niño, que "era quien mostraba una actitud más agresiva y violenta" para "separarlo y evitar que continuase la agresión".
Sin embargo, destaca que "las fotografías aportadas evidencian una clara desproporción en el agarre del menor para solucionar el conflicto". Por ello, aunque señala que el sacerdote actuó de modo "loable" para atajar el conflicto y "venía legalmente obligado" a ello, determina que "el medio concreto utilizado para ello no ha resultado proporcionado".
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