"Se está abriendo en algunas iglesias locales un intenso e interesante debate teológico-pastoral"
Contar con presbíteros extranjeros y extradiocesanos: cinco decisiones posibles
"Ojalá la Iglesia pueda seguir sin él el “proceso sinodal” inacabado y entorpecido"
El Papa Francisco ha muerto. Tras el último ingreso hospitalario, y aunque hasta el último momento ha estado activo y con voluntad de seguir, descansa en paz. Lo ha dado todo.
El Papa Francisco ha sido un regalo del Espíritu a la Iglesia y al mundo, una primavera de esperanza. Qué lástima las resistencias de los sectores eclesiásticos más clericales, y qué pena la indiferencia de los poderes del mundo al que podía haber sido un líder ético para otro mundo posible, más allá de confrontaciones políticas y por una paz basada en la justicia.
Qué difícil resulta ser profeta desde una estructura de poder. Nos queda en la memoria su testimonio personal de sencillez y cercanía, y sus mensajes de renovación evangélica de la Iglesia frente a la lacra del clericalismo, y de esperanza para el mundo, especialmente para las periferias existenciales, las personas y sectores más marginados.
Nos quedan sus gestos proféticos con las personas migrantes, con las personas sufrientes por el genocidio de Gaza y la guerra de Ucrania, sus 47 viajes como mensajero de paz y de diálogo intercultural e interreligioso; su denuncia de un sistema capitalista injusto y una economía que mata. Por todo ello, con el dolor por su pérdida, nos queda un sentimiento de gratitud por su vida y su ministerio, y un reto de responsabilidad de seguir su estela.
“La alegría del Evangelio” debería ser un mensaje de esperanza para el mundo y de vivencia de quienes queremos seguir al Nazareno. Si el mundo entero y los poderes fácticos escucharan el mensaje de la “Laudato Si” y el clamor de la Tierra y de los pobres que van unidos, la Hermana Madre Tierra sería una Casa Común más habitable. Y si la humanidad escuchara su carta “Fratelli Tutti” de paz, amabilidad y solidaridad, podría ser la Gran Familia Humana sin exclusiones ni descartes, en paz, acogedora y amable.
Nos toca a toda la Comunidad ser Iglesia sinodal, cumplir su sueño de una Iglesia pobre y de los pobres, hospital de campaña y casa de todos todos todos y de todas
Ojalá la Iglesia pueda seguir sin él el “proceso sinodal” inacabado y entorpecido, de hacerse una Comunidad igualitaria, servicial y liberadora. Nos queda el reto de los procesos que él abrió y animó a seguir; y de los que no abrió del todo o él mismo frenó. Nos toca a toda la Comunidad ser Iglesia sinodal, cumplir su sueño de una Iglesia pobre y de los pobres, hospital de campaña y casa de todos todos todos y de todas.
Moceop asume el legado de lo que queda pendiente sin Francisco: esa reforma integral de la estructura eclesial en la que las mujeres tengan la plena igualdad, retos que Francisco no supo o quiso cumplir.
No lo hemos esperado todo de Francisco, ni lo esperamos todo del Papa que venga tras él, pero sí esperamos y necesitamos que sea Pastor del evangelio y alargue el camino emprendido por Francisco, para llegar a la iglesia igualitaria, fraterno-sororal y liberadora.
Nos toca a toda la comunidad eclesial escuchar al Espíritu que nos regaló a Francisco y que seguirá inspirando nuevos caminos. La Pascua de Resurrección nos anima a esa esperanza.
También te puede interesar
"Se está abriendo en algunas iglesias locales un intenso e interesante debate teológico-pastoral"
Contar con presbíteros extranjeros y extradiocesanos: cinco decisiones posibles
La Plenaria de noviembre vendrá marcada por la elección del vicesecretario general de Asuntos Económicos
¿Es Alfredo Dagnino el 'tapado' para sustituir a Barriocanal?
El Grupo Godó galardona la Sagrada Familia por la coronación de la basílica
Omella, premio Vanguardia ‘Impulso Ciudades’ 2025
Después de un año paralizada en la Mesa de la Cámara Baja
La presión de las víctimas logra que el Congreso desbloquee la ley para que no prescriban los delitos de pederastia
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma