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Pide que "la nueva legislación laboral colabore lo más eficazmente posible a eliminar las desigualdades"
Un pacto histórico. Gobierno y agentes sociales (empresarios y sindicatos) han aprobado, por unanimidad, la reforma laboral. Un acuerdo que gusta a todos... incluso, a la Iglesia. "Es un hecho muy positivo que Gobierno, organizaciones empresariales y sindicales hayan recuperado con fuerza el diálogo social que ya ha dado resultados muy importantes en diversos acuerdos", constata, en una nota, el Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal.
"En el diálogo sobre la reforma laboral es también deseable que se llegue a un acuerdo que supere los intereses particulares. Pero que, sobre todo, se deje guiar por la defensa del trabajo digno y la dignidad del trabajo, para que avancemos en que el trabajo sea un elemento central en la configuración de la economía, para que esta tenga un “rostro humano”, como tanto insiste el papa Francisco", apunta la nota, firmada por el obispo responsable, el titular de Osma-Soria, Abilio Martínez.
"Esto es lo que está en juego en la reforma laboral en nuestro país", añade la nota, que apunta, siguiendo la doctrina social de la Iglesia y el magisterio tanto de Francisco como de Juan Pablo II, que "la legislación laboral tiene como objetivo fundamental colaborar a que se respete la dignidad del trabajo y que se realice en condiciones dignas, en definitiva, que el trabajo “sea humano”".
"En defensa del bien de las personas y del bien común de la sociedad, lo que debería primar siempre es que la nueva legislación laboral colabore lo más eficazmente posible a eliminar las desigualdades en las relaciones laborales, a acabar con la temporalidad, la precariedad y la inseguridad laboral, a reforzar la negociación colectiva en condiciones justas y eliminar las desigualdades que deterioran las condiciones laborales de muchos trabajadores y trabajadoras", sostienen los obispos.
"Esta es la reforma que se necesita; no obstante, tampoco se puede olvidar que el principal problema laboral es la falta de trabajo que afecta a millones de personas, especialmente jóvenes, por lo cual habrá de facilitar a las empresas la creación de empleo y el acceso a un trabajo digno a tantas personas que ven con incertidumbre su futuro", continúa la nota.
No obstante, advierte la Conferencia Episcopal, "siendo de una gran importancia la legislación laboral, no todo se acaba en ella para avanzar hacia el reconocimiento de la dignidad del trabajo y del trabajo digno". Así, defienden que "es responsabilidad de toda la sociedad dar al trabajo la importancia decisiva que tiene, empeñándonos cada día en la defensa del trabajo digno, redescubriendo la dignidad de todo trabajo, no solo del empleo, haciendo realidad que “el gran tema es el trabajo”".
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