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El teólogo interviene en la XXXIII Semana de Teología Pastoral del Instituto Superior de Pastoral
“El éxito de la Iglesia no es el proselitismo, el tener muchos miembros, sino apostar por los valores de Jesús. Habrá quizás pocos cristianos, pero que sean cristianos evangélicos”. Ese es, para Juan Antonio Estrada, una parte del camino que habrá recorrer la Iglesia en los próximos años si pretende que, en línea con el lema de las jornadas, el cristianismo, que tiene dos mil años de historia, pueda seguir creando futuro.
Y de esa apuesta -añadió el teólogo en la segunda jornada de la XXXIII Semana de Teología Pastoral del Instituto Superior de Pastoral, que se celebra en Madrid del 24 al 26 de enero- “surge una Iglesia distinta, que ya no es una Iglesia de curas, sino una Iglesia que intenta vivir la dinámica de las normas de Dios”.
“Otra teología es posible, la Iglesia tiene que aportar sentido a la vida humana, Jesús viene a enseñarnos cómo vivir la vida en un mundo irredento”, añadió el jesuita, profesor emérito de la Facultad de Filosofía (Granada), al abordar en su ponencia la ‘Crisis de civilización y valores cristianos”.
Por ello, en consonancia con el lema de las jornadas -‘¿Qué cristianismo crea futuro?’-, Estrada apostó con rotundidad por “no mirar el pasado, para no quedarnos prisioneros del pasado, sino mirar al futuro”, aunque advirtiendo, eso sí, que “la Iglesia tiene el peligro de caer en el pesimismo y la negatividad al estar constituida por personas mayores, sobre todo, el peligro de pensar que todo cambio es malo, lo que nos impide atender las nuevas perspectivas”.
“La Iglesia no puede estar confinada en el pasado, le tiene que servir de referencia, para que la creatividad del pasado le sirva para la creatividad del futuro”
“Es una crisis de civilización, porque no es un cambo de época, se están programando unas nuevas coordenadas que no son las que hemos vivido hasta ahora”, advirtió el profesor, invitando a aceptar las nuevas libertades que emanan de legislaciones civiles, como el divorcio o los matrimonios homosexuales, “porque la cristiandad se ha acabado”.
“La Iglesia no puede estar confinada en el pasado, le tiene que servir de referencia, para que la creatividad del pasado le sirva para la creatividad del futuro”, incidió, señalando que el futuro pasa por “una Iglesia plural, abierta, en misión y que tiene una historia, pero se necesita un discernimiento para ver qué elementos son primordiales y cuáles son secundarios”.
“Tenemos que centrarnos en la misión de la Iglesia, la Iglesia para la humanidad, lugar histórico donde hacer presente el mensaje de Dios, y con conciencia histórica, y respondiendo a las preguntas del presente, tomando distancia de una teología estática que se ha concentrado en mantener la dinámica de Trento, que ya no responde”, insistió.
Según Estrada, “la religión ha sido desplazada como la matriz de la sociedad, frente a la revolución científico-técnico, que está procediendo una transformación global de la sociedad, pero ese progreso científico-técnico no va acompañado en el mismo grado de valores humanos y éticos. Nos falta humanidad, ética y convicciones para canalizar la ciencia hacia un progreso al servicio de la humanidad”.
“Por primera vez -añadió- es posible transformar el mundo y también somos la primera generación que podemos acabar con el mundo, con el equilibrio ecológico que ha permitido la supervivencia del ser humano”, añadió para preguntarse acto seguido: “¿Puede la Iglesia aportar valores éticos a la sociedad?”.
"Hoy la lucha por la justicia es parte constitutiva de la fe, no podemos refugiarnos en una espiritualidad individualista"
“La Iglesia -prosiguió- siempre ha atendido a los pobres, ha sido su refugio, el cristianismo ha jugado un valor subsidiario cuando el Estado no tenía posibilidad y la Iglesia se ha abierto a las necesidades humanas. Y ese es uno de los elementos fundamentales que tenemos que desarrollar como Iglesia en el siglo XXI, apostando por la Doctrina Social de la Iglesia, porque hoy la lucha por la justicia es parte constitutiva de la fe, no podemos refugiarnos en una espiritualidad individualista, que no transforma ni ayuda a cambiar la situación den la humanidad”.
Para el religioso, “hace falta una Iglesia crítica que no esté impregnada de los elementos del consumismo”, una Iglesia que “tiene que transformarse, aunque no todo lo que ofrece la sociedad sea bueno”, apostilló
En este sentido, aseguró que “estamos en una reconversión de la Iglesia, y citó la que “busca” el papa Francisco: “la Iglesia del Pueblo de Dios, de una pirámide invertida, en donde no se empieza por la cúpula, sino por la base”.
“La Iglesia del futuro vendrá por los mismos cambios que se dan en la sociedad, los que vengan desde abajo”, enfatizó, asegurando que “la clericalización está matando a la Iglesia, hay que abrirse a los laicos, a las mujeres, que constituyen el elemento definitivo, el elemento fundamental”.
Para Estrada, “hace falta un cambio estructural en la Iglesia, no coyuntural, una Iglesia que no se constituye desde el papado y los episcopados, sino desde las parroquias, una Iglesia que se abre a lo que el papa Francisco pretende con el Sínodo, una Iglesia sinodal”. En definitiva, “hace falta volver al Evangelio”, señaló.
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