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Pide construir una sociedad que nos haga corresponsables de una vida en común
A punto de empezar el año 2020, Cristianismo y Justicia hace pública hoy, 30 de diciembre, su declaración de fin de año, con el título Ha llegado el momento de forjar nuevos vínculos. Esta vez el centro de estudios pone el acento en los procesos de “desvinculación afectiva” de los individuos, con una“invasión de todos los ámbitos por el individualismo posesivo”.
Se produce así, según la declaración del centro “una disolución de los proyectos colectivos y un desinterés total por lo que afecta a todos”. Para combatirlo Cristianismo y Justicia propone “cuidar las relaciones que nos edifican colectivamente”, con una concepción del ser humano que considera que el otro forma parte de mi: “frente a una sociedad de desvinculación abogamos por una sociedad que nos convierta en corresponsables de la vida en común”.
Se reconoce sin embargo que en estos momentos muchos indicadores nos señalan que vamos en dirección contraria: confrontación, posverdad, discursos del odio, incapacidad para llegar a acuerdos, deterioro de las democracias, falta de corresponsabilización personal y social ante la emergencia climática, aumento de las desigualdades...
"Frente a una sociedad de desvinculación abogamos por una sociedad que nos convierta en corresponsables de la vida en común"
El centro alerta, y ya lo ha venido haciendo en las declaraciones de los últimos años, de cómo se aprovecha de ello la extrema derecha “secuestrando la religión en favor propio” y se sirve de ella “para difundir lecturas duales, maniqueas o integristas”.
Hoy queda claro que los problemas sociales y ecológicos están interrelacionados en sus causas y sus consecuencias. “Son una única crisis y necesitan una transición simultánea”, dice Cristianismo y Justicia. Lamentablemente, después de la última cumbre del clima en Madrid “constatamos la incapacidad de llegar a acuerdos que aborden esta emergencia con la contundencia y radicalidad necesarias”.
A pesar de todo, “la lectura que proponemos elige la esperanza”y la propuesta que nos hace Cristianismo y Justicia para hacerlo posible es cuidar las relaciones. Una esperanza que tiene todo su sentido cuando vemos, por ejemplo, a familias que voluntariamente acogen refugiados y migrantes en su casa, jóvenes que luchan contra la emergencia climática o la celebración de un sínodo en el que los indígenas han tomado la palabra.
“Cuantos más seamos abordando las grandes dificultades, más disminuirán”, concluye el texto. “Esta es nuestra apuesta, una apuesta que brota de nuestra esperanza”.
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