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"La moral sexual de la Iglesia merece una revisión urgente bajo la luz del Espíritu"
"Rogamos a quienes han recibido el don de la vocación sacerdotal, recuerden que Dios los ha llamado a cuidar la salud de las almas, no a condenar". CRISMHOM, la comunidad cristiana ecuménica LGTBI+H de Madrid, ha vuelto a posicionarse en la polémica por la negación de la Eucaristía y del ministerio de la Palabra a un laico homosexual por parte de la diócesis de Segovia.
En un nuevo comunicado, CRISMHOM "reitera su llamamiento a la Iglesia católica, y especialmente a su jerarquía, a comenzar a dar pasos serios para un cambio doctrinal", desde la base que todo cristiano está llamado a desarrollar su existencia desde los Diez Mandamientos, "pero sobre todo desde el Mandamiento del Amor, con el que Jesús da luz a la antigua ley".
Esa misma luz que, subraya la comunidad, "el Espíritu Santo da a la Iglesia en su trayectoria magisterial", especialmente a través de los Concilios, que "han ido adecuando la observación doctrinal a los nuevos conocimientos sobre la naturaleza humana, el mundo, las circunstancias históricas, la exégesis bíblica, etc...".
En este sentido, CRISMHOM insiste en que "la moral sexual de la Iglesia merece una revisión urgente bajo esa luz del Espíritu, para que deje de estar al servicio de la uniformidad y acepte la diversidad y su riqueza".
"El escándalo al que alega la diócesis segoviana no se produce porque dos personas que se aman (de cualquier condición, también heterosexuales) convivan y mantengan relaciones sanas que expresan su amor, reflejo del que Él nos tiene, sino por la insistencia en considerar que la única vida que el Amor puede hacer surgir en una pareja es la procreadora", cuestiona el comunicado, que invita "a quienes tienen bajo su responsabilidad el bienestar de los creyentes (a través de su labor episcopal) o el cuidado de parroquias (por parte de los sacerdotes) que miren desde el amor y no sigan construyendo barreras tras un Concilio Vaticano II que llamó a un “agiornamento” y con un proceso sinodal vigente que busca «permitir a la Iglesia que pueda testimoniar mejor el Evangelio, especialmente con aquellos que viven en las periferias espirituales, sociales, económicas, políticas, geográficas y existenciales de nuestro mundo»".
"Las situaciones vividas por personas creyentes a quienes se niega la comunión por su condición LGTBI+ o que ya no son consideradas aptas para desarrollar el "ministerio de la Palabra" u otros servicios, solamente por dejar que su amor se visibilice en sus comunidades, es algo muy distinto al Mandamiento del Amor", finaliza el comunicado.
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