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Omella: "Nos toca vivir en el mundo, en este siglo XXI, al que amamos. Estamos pisando tierra sagrada"
"El camino sinodal no es un camino para ver quién puede más, o quién vence". El cardenal de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, Carlos Osoro, abrió la Asamblea Sinodal de la Iglesia española, que acoge a lo largo de este sábado a 600 representantes de todas las diócesis de nuestro país.
En su saludo inicial, el cardenal de Madrid, Carlos Osoro, agradeció la presencia “y todo lo que vamos a vivir en estas horas”. El purpurado pidió "profecía" pues "ninguna comunidad de naciones puede proponer un camino compartido salvo la Iglesia".
"Queremos hacer un camino juntos y ver cómo cada uno tiene algo que aportar, cómo nos escuchamos y cómo todos escuchamos al Espíritu Santo", glosó Osoro, quien pidió "unirnos a toda la humanidad, pues compartimos con ella los gozos y las esperanzas”, señaló, citando al Concilio Vaticano II.
“La gran misión es ser o no ser, con una participación plena, sabiendo quiénes somos y a qué estamos llamados", añadió Osoro, quien insistió en que "la sinodalidad nos invita a ser grandes de corazón”.
"La Iglesia está llamada a renovar la misión del espíritu santo, escuchando, dialogando, discerniendo, caminando juntos. Pero para caminar juntos hemos de dejarnos educar por el Espíritu Santo, en un camino de conversión, de perenne reforma", concluyó.
Tras Osoro, intervino el presidente de la CEE, Juan José Omella, quien agradeció que "estamos haciendo realidad lo que nos dice el Sínodo, que caminamos juntos”. "Todos nos hemos puesto en camino, y caminamos juntos, pero solo hemos empezado", advirtió el cardenal de Barcelona.
"La Iglesia tiene nombre de Sínodo, en camino, todos juntos, pero es camino largo", apuntó Omella, quien recordó que "el Papa nos ha puesto un ‘navegador’ con tres palabras: encontrarse, escucharse y discernir. Y eso es lo que hemos hecho, y seguiremos haciendo. Este proceso no es un momento, es un camino".
"Dejémonos guiar por el espíritu", insistió. "Escuchemos, nos toca vivir en el mundo, en este siglo XXI, al que amamos. Estamos pisando tierra sagrada", clamó Omella, quien pidió que "escuchemos, todos vamos juntos, caminamos juntos, para evangelizar (...). Nos espera un futuro apasionante".
El comienzo de este camino concluyó con los saludos del nuncio de Su Santidad, Bernardito Auza, quien animó y agradeció a los participantes del Sínodo, a quienes pidió que "no guardéis para vosotros lo que habéis vivido". "Dios ha inspirado este Sínodo, no tenemos duda".
Finalmente, el cardenal Grech, secretario general del Sínodo, envió un saludo por vídeo, subrayó que "el Papa es alérgico al pensamiento cerrado"recordó que "escuchamos al Espíritu escuchando a los hombres y mujeres de hoy".
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