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El Congreso da luz verde a la nueva Ley de Memoria Democrática
Valle de Cuelgamuros. Así se llamará -en virtud de la Ley de Memoria Democrática que este 14 de julio pasó su trámite en el Congreso de los Diputados- el hasta ahora conocido como Valle de los Caídos, cuya resignificación -contemplada también en la norma que sustituye a la Ley de Memoria Histórica del Gobierno de Zapatero de 2007- aún está por concretar.
A la espera de su trámite en el Senado, que se espera ya para septiembre, a la vuelta de las vacaciones parlamentarias, tal y como informaba RD, esta ley extinguirá también la Fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos (cuyo patronato está bajo control de Patrimonio Nacional, en tanto que recibe fondos públicos, pero cuya gestión efectiva corre a cargo de los monjes benedictinos al cuidado de la basílica y el monasterio enclavados en la sierra madrileña) “por resultar incompatibles sus fines con los principios y valores constitucionales”.
Así pues, a la espera de su paso por la Cámara baja, el nuevo texto normativo contempla aprobar ande forma inmediata “el nuevo marco jurídico aplicable al Valle de los Caídos que determine la organización, funcionamiento y régimen patrimonial”.
En este sentido, las especificaciones sobre el ahora renombrado Valle de Cuelgamuros, “además de mantener las normas ya recogidas en la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, que permitieron la salida de los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo, se enfatiza su resignificación como lugar de memoria democrática con una finalidad pedagógica y se reconoce el derecho de los familiares a recuperar los restos de sus ascendientes”.
Asimismo, se declara que, aunque se mantendrá el culto religioso, “las criptas adyacentes a la Basílica y los enterramientos existentes en la misma tienen el carácter de cementerio civil” y que en ella “solo podrán yacer los restos mortales de personas fallecidas a consecuencia de la Guerra, como lugar de reconocimiento, conmemoración, recuerdo y homenaje a las víctimas allí inhumadas”.
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