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Santo súbito, papa Francisco
"Ayúdenme a servir a la Iglesia, ofreciendo sus sufrimientos por las intenciones del Papa", pidió
(Vatican News).- El Papa Francisco define como "signos de esperanza" a los niños pacientes de la Clínica de Oncología Pediátrica de Wroclaw (Polonia), a los que recibió, esta mañana, 10 de enero, en audiencia en el Palacio Apostólico. La ocasión es la peregrinación a Roma con motivo del Jubileo. Acompañan a los niños el cónsul honorario de Luxemburgo en Polonia, el director de la clínica, médicos, enfermeros, un sacerdote y todos los padres, "peregrinos de la esperanza junto con sus hijos", afirmó el Pontífice, quien, en su discurso, pidió a los niños orar por sus coetáneos en contextos de guerra, que están enfermos o heridos, que no tienen posibilidad de tratamiento por falta de medicamentos, médicos y hospitales.
El Papa se dijo "feliz" de que los pequeños hayan podido venir a Roma para el Año Jubilar, "el año en el que Dios quiere concedernos gracias especiales".
¡Gracias por venir, son valientes! Y así son testigos de esperanza para nosotros los adultos y para sus compañeros.
“Al venir a encontrarme con ustedes, sentí una alegría en mi corazón porque tenemos la posibilidad de darnos esperanza y amor unos a otros”, añadió Francisco. “Estoy seguro de que Jesús está presente en ustedes... ¡y donde está Él está hay esperanza que no defrauda!”.
Jesús tomó sobre sí nuestro sufrimiento, por amor y, entonces, también nosotros, por su amor, podemos unirnos a Él cuando sufrimos.
Se trata de "una prueba de amistad", afirma nuevamente el Papa Francisco, "cuando somos verdaderamente amigos, la alegría del otro es también mi alegría, y el dolor del otro es también mi dolor". Los pequeños enfermos pueden entonces compartir alegrías y tristezas con Jesús. Pero hay también otra prueba de la amistad de Jesús hacia los niños y es "el amor y la presencia constante de sus padres", así como "la amable y tierna sonrisa de los médicos, enfermeras, fisioterapeutas" que los tratan y trabajan para mejorar su salud, para que sus sueños y esperanzas no se desperdicien.
Yo también los llamo amigos: ¡Son amigos! Y quisiera pedirles que me ayuden a servir a la Iglesia. ¿Y cómo? Ofreciendo a veces sus oraciones y sus sufrimientos por las intenciones del Papa, ¡Se los agradezco!
La invitación del Papa a los pacientes de la clínica de Wroctaw es, por tanto, “rezar conmigo por esos niños – ¡desgraciadamente son muchos! – que no tienen posibilidad de tratamiento: están enfermos, o heridos, y no hay medicamentos, no hay hospital, no hay médicos ni enfermeras. ¡Recordémoslos, estemos cerca de ellos!”.
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