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Francisco reza junto a un joven que le entregó una bandera del país
Al término de la audiencia, vino la gran sorpresa. El Papa Francisco, que al comienzo había rezado junto a un joven sacerdote que portaba una bandera de Líbano, le llamó al altar y, junto a él, anunció una jornada especial de oración, este viernes, por las víctimas de la explosión que hace semanas destrozó buena parte de Beirut, y el envío del secretario de Estado, Pietro Parolin, al país para mostrar, en su nombre, la solidaridad de la Iglesia con el país de los cedros. “Irá para expresar mi cercanía y solidaridad”.
Visiblemente emocionado, el sacerdote se acercó con la bandera, que asió con sus manos, junto a las del Papa. “A un mes de la tragedia que ha asolado Beirut, mi pensamiento va a la población particularmente afectada”, explicó Bergoglio.
Haciendo suyas unas palabras de Juan Pablo II, pronunciadas hace 30 años, el Papa reclamó que “el Líbano no puede ser abandonado a su soledad. El Líbano es un país de esperanza. También en estos períodos más oscuros de su historia, los libaneses han confirmado su fe en Dios y hacer de su tierra un lugar de tolerancia, respeto y convivencia, único en la región”.
“Líbano representa más que un Estado: Líbano es un mensaje de libertad, un ejemplo de pluralismo, tanto para Oriente como para Occidente. Para el bien mismo del país y del mundo, no podemos permitir que este patrimonio esté disperso”, clamó Francisco.
Así, el Papa alentó “a todos los libaneses a esperar y reencontrar las fuerzas y energías necesarias para reconstruir. Pido a los políticos, líderes religiosos comprometerse con honestidad y transparencia en la obra de reconstrucción, mirar al bien común y al futuro de la nación”.
“Invito a la comunidad internacional a sostener al país para ayudarlo a salir de la grave crisis sin estar involucrado en las tensiones regionales”, insistió Bergoglio, quien se dirigió especialmente a los ciudadanos de Beirut: “Tengan coraje, hermanos, la fe y la oración sean su fuerza. No abandonen sus casas ni su herencia. No hagan caer el sueño de aquellos que han creído en un país bello y próspero”.
“Sacerdotes, consagrados y laicos, acompañen a los fieles. Y a ustedes obispos, les pido celo apostólico,les pido pobreza, nada de lujos, pobreza con su pueblo, que está sufriendo. Den ustedes el ejemplo de pobreza y humildad (…). Ayuden a sus fieles y a su pueblo a levantarse y ser protagonistas de un nuevo renacimiento. Sean agentes de concordia y renovación en el nombre del interés común, y una nueva cultura del encuentro, para vivir juntos en la paz y la fraternidad. Esa palabra tan querida: hermandad”.
Tras un momento de oración, en silencio, el sacerdote tomó la palabra. “No podemos vivir así”. Y lanzó un último reclamo al Papa: “Lo esperamos para bendecir nuestra amada tierra, gracias Santidad”. A buen seguro que esta petición no caerá en saco roto.
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