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Francisco muestra su "cercanía y solidaridad" a las víctimas del volcán en La Palma
Definitivamente, los fieles han regresado a San Pedro tras la pandemia. Miles de peregrinos se acercaron a la plaza para rezar, junto al Papa Francisco, el Angelus de este domingo, en el que Bergoglio advirtió de la tentación, tan presente en nuestra Iglesia, de "exhibir nuestro 'carné de creyentes' para juzgar y excluir". Y donde también tuvo un recuerdo de "cercanía y solidaridad" para los que "han sido golpeados por la erupción del volcán en la isla de la Palma, forzados a abandonar sus hogares".
En la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, muchos de los presentes eran símbolo de esa Iglesia, de esa sociedad, que no excluye, que acoge. "Todos estamos llamados a vigilar nuestro corazón, para no sucumbir al mal y dar escándalo a los demás", explicó el Papa, comentando el Evangelio de Jesús, que contenía una tentación y una exhortación.
"La tentación es la de la cerrazón. Los discípulos querían impedir una obra de bien solo porque quien la realizaba no pertenecía a su grupo. Piensan que tienen “la exclusiva sobre Jesús” y que son los únicos autorizados a trabajar por el Reino de Dios", lamentó. Algo que sigue sucediendo, hoy. La postura que considera a uno mismo "predilectos y consideran a los otros como extraños, hasta convertirse en hostiles con ellos".
"Cada cerrazón, de hecho, hace tener a distancia a quien no piensa como nosotros. Esto - lo sabemos - es la raíz de muchos grandes males de la historia: del absolutismo que a menudo ha generado dictaduras y de muchas violencias hacia quien es diferente".
Frente a eso, es necesario "vigilar sobre la cerrazón en la Iglesia", porque "el diablo, que es el divisor - esto significa la palabra “diablo” - siempre insinúa sospechas para dividir y excluir". Así, "tienta con astucia, y puede suceder como a esos discípulos, ¡que llegan a excluir incluso a quien había expulsado al mismo diablo!".
"A veces también nosotros, en vez de ser comunidad humilde y abierta, podemos dar la impresión de ser “los primeros de la clase” y tener a los otros a distancia; en vez de tratar de caminar con todos, podemos exhibir nuestro “carné de creyentes” para juzgar y excluir", alertó el Papa, quien pidió "la gracia de superar la tentación de juzgar y de catalogar, y que Dios nos preserve de la mentalidad del “nido”, la de custodiarnos celosamente en el pequeño grupo de quien se considera bueno: el sacerdote con sus fieles, los trabajadores pastorales cerrados entre ellos para que nadie se infiltre, los movimientos y las asociaciones en el propio carisma particular, etc".
"Todo esto corre el riesgo de hacer de las comunidades cristianas lugares de separación y no de comunión. El Espíritu Santo no quiere cierres; quiere apertura, comunidades acogedoras donde haya sitio para todos", subrayó.
Finalmente, la exhortación: "En vez de juzgar todo y a todos, ¡estemos atentos a nosotros mismos! De hecho, el riesgo es el de ser inflexibles hacia los otros e indulgentes hacia nosotros mismos".En esto, "Jesús es radical, exigente, pero por nuestro bien, como un buen médico. Cada corte, cada poda, es para crecer mejor y llevar fruto en el amor. Preguntémonos entonces: ¿Qué hay en mí que contrasta con el Evangelio? ¿Qué quiere Jesús, en concreto, que corte en mi vida?", finalizó el Papa quien instó a la Virgen "que nos ayude a ser acogedores hacia los otros y vigilantes sobre nosotros mismos".
Tras el rezo del Angelus, el Papa recordó la jornada de hoy, instando a "caminar juntos, sin prejuicios, sin miedos, poniéndonos al lado de los más vulnerables: migrantes, refugiados, víctimas de las trata, descartados... estamos llamados a construir un mundo cada vez más inclusivo, que no excluya a nadie", recalcó, saludando a los representantes de distintas razas reunidos en Roma, y a todas las instituciones.
"Antes de dejar la plaza, los invito a visitar el monumento de allí, donde está el cardenal Czerny, la barca con los migrantes, y a detenerse en la mirada de esas personas, y acoger en su mirada la esperanza de cada migrante en sus ojos para recomenzar a vivir. Vayan allí, no cerremos la puerta a la epseranza de los migrantes".
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