El reconocimiento popular de la santidad del papa Francisco
Santo súbito, papa Francisco
Mensaje a los participantes en la Conferencia Internacional sobre Deporte y Espiritualidad
(Vatican News).- El deporte "es una forma de utilizar el tiempo libre que suscita intereses y espacios de encuentro, acerca, crea comunidades, dinamiza la vida de forma ordenada y promueve sueños, especialmente en las generaciones jóvenes" y, "modelando la vida cotidiana de muchas personas", tiene “un papel cada vez más importante en la sociedad”. El Papa Francisco lo destaca en el mensaje a los participantes en el Congreso internacional sobre el deporte y la espiritualidad “Poner tu vida en juego”, que se inaugura hoy, 16 de mayo, en Roma y se prolongará hasta el sábado, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación y la Embajada de Francia. El evento, que durará tres días, contará con la participación de directivos, ex deportistas, capellanes y representantes de la pastoral del deporte y finalizará con un relevo solidario en el Circo Máximo.
En el texto dirigido a los deportistas y a quienes participan de diversas formas en la actividad deportiva, Francisco subraya la necesidad de "una pastoral del deporte y una educación en los valores genuinos de la competición, purificados del egoísmo y de los intereses meramente materiales". Y "es importante que la Iglesia reflexione sobre la experiencia deportiva y la valorice adecuadamente en su acción evangelizadora".
El Papa recuerda que "el apóstol Pablo comparó más de una vez la vida espiritual con la actividad competitiva, en particular con la carrera cuyo premio es el mismo Cristo" y que "la disciplina y la templanza de los atletas, así como el sano espíritu competitivo, a menudo han sido valorizados como metáforas de la vida cristiana virtuosa”. Por eso, quienes "de algún modo desean y se esfuerzan por agradar a Dios y ser sus amigos" y practican el deporte, "están llamados a actuar de manera que propongan a Jesús como 'el verdadero atleta de Dios'".
Y si "los recientes pronunciamientos pontificios han enriquecido la reflexión eclesial sobre el deporte, colocándolo en su horizonte humano, advirtiendo contra los riesgos de deshumanización y de corrupción, promoviéndolo como un lugar privilegiado de encuentro entre los pueblos y de fraternidad entre los pueblos", ahora la Conferencia sobre el Deporte y Espiritualidad profundizará en los “valores éticos, sociales, culturales, políticos y espirituales” del propio deporte.
A los participantes en el evento, Francisco les desea buena suerte y les ofrece una indicación: "en el deporte, a todos los niveles, el espíritu 'amateur', que conserva su autenticidad, nunca debe faltar". Este estilo está "estrechamente ligado a la calidad de vida espiritual" de directivos, entrenadores, técnicos y deportistas. Por último, el Papa subraya "la gran responsabilidad educativa de los adultos", señalando que "su conciencia formada en los valores humanos es decisiva para crear ambientes deportivos sanos y educativos" porque previene actitudes anti educativas "y toda forma de abuso, especialmente hacia los perjuicios de los menores y de los más vulnerables".
También te puede interesar
El reconocimiento popular de la santidad del papa Francisco
Santo súbito, papa Francisco
Hacer memoria agradecida por este hombre de Dios es justo y necesario
Cuatro meses sin Francisco: su mensaje sigue vivo en fieles y comunidades
Francisco y la teología de la liberación
Los aportes a la teología del papa de "todos, todos, todos": Heaney y Cimperman sobre el legado de Francisco
Suicidio sacerdotal y sistema eclesiástico
El Sentido Perdido: Suicidio, Sacerdocio y la Mentira del Espiritualismo Desencarnado
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma