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"Es siempre inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona"
Un nuevo y enérgico llamamiento contra la pena de muerte llega del Papa Francisco en un post en su cuenta X en nueve idiomas @Pontifex: "La pena de muerte es siempre inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona. Hago un llamamiento para que sea abolida en todos los países del mundo. No podemos olvidar que, hasta el último momento, una persona puede convertirse y cambiar".
Desde los primeros años de su pontificado, Francisco estigmatiza una práctica aún extendida en varios países del mundo. Según los últimos datos facilitados por organizaciones activas contra la pena capital, encabezadas por Amnesty International, el número de ejecuciones registradas en 2023 es el más alto en casi una década. A pesar de este aumento, el número de Estados que ejecutan condenas a muerte ha alcanzado un mínimo histórico: sólo 16. En concreto, después de Irán, los países con mayor número de ejecuciones son Arabia Saudí, Irak y Pakistán.
Francisco había aprobado en 2018 una modificación del texto del Catecismo de la Iglesia católica sobre la pena de muerte. "La Iglesia enseña a la luz del Evangelio -se lee en un pasaje del documento- que la pena de muerte es inadmisible porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona, y está decididamente comprometida con su abolición en todo el mundo».
Un llamamiento del Papa contra la pena de muerte, definida sin rodeos como un «veneno» para la sociedad, se remonta al pasado mes de agosto. Palabras dichas en blanco y negro por el Pontífice en el prefacio firmado para el libro, publicado por Lev, «Un cristiano en el pabellón de la muerte. Mi compromiso junto a los condenados», de Dale Racinella, ex abogado financiero de Wall Street que, junto a su esposa Susan, asiste a presos en Florida.
La pena de muerte no es en modo alguno la solución a la violencia que puede abatirse sobre inocentes. Las ejecuciones, lejos de hacer justicia, alimentan un sentimiento de venganza que se convierte en un veneno peligroso para el cuerpo de nuestras sociedades civilizadas
«La pena de muerte no es en modo alguno la solución a la violencia que puede abatirse sobre inocentes. Las ejecuciones, lejos de hacer justicia, alimentan un sentimiento de venganza que se convierte en un veneno peligroso para el cuerpo de nuestras sociedades civilizadas», señala el Pontífice en el texto. «Los Estados deberían preocuparse por dar a los presos la posibilidad de cambiar verdaderamente de vida, en lugar de invertir dinero y recursos en reprimirlos, como si fueran seres humanos que ya no merecen vivir y de los que hay que deshacerse».
Palabras que se hacen eco de lo que siempre ha dicho el Papa Francisco en un videomensaje de 2019 enviado a los participantes en el VII Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, que ha tenido lugar en Bruselas, en la sede del Parlamento Europeo. La dignidad de la persona nunca se pierde, incluso cuando se comete «el peor de los crímenes», afirmaba el Pontífice, la vida es un don que hay que proteger y es «la fuente de todos los demás dones y de todos los demás derechos»: «Nunca se puede abandonar la convicción de ofrecer incluso a los culpables la posibilidad del arrepentimiento».
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