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“La indignación es una tentación muy fea, que lleva a la violencia"
“Los niños no van a la escuela, los padres no pueden salir, algunos están en cuarentena. Que el Señor nos ayude a descubrir nuevos nuevas expresiones de convivencia, en esta nueva situación”. Francisco quiso dedicar su misa de hoy en Santa Marta a las familias que viven recluidas en muchos rincones del planeta -en toda Italia, en toda España- a causa del coronavirus, en una ceremonia en la que denunció la “indignación que lleva a la violencia”.
“La indignación es una tentación muy fea, que lleva a la violencia”, sostuvo Bergoglio, quien invitó a meditar sobre el Evangelio de Lucas, que hablaba del momento en que Jesús no fue 'profeta en su tierra', cuando el pueblo de Nazaret “se indignó y trató de arrojarlo fuera, para despeñarlo”.
“También en Nazaret había gente buena, pero ¿qué pasa para que tomen esa actitud de indignación y violencia?”. Para Francisco, ocurre porque “pensaban que Dios se manifestaba solo en las cosas extraordinarias, fuera de lo común, que Dios no podía actuar en las cosas comunes de la vida, en la simplicidad”.
“Desdeñaban lo simple, despreciaban las cosas sencillas, y Dios les hace entender que Él actúa siempre en la simplicidad, en el trabajo de cada día, en la sencillez de la oración, en las cosas sencillas”.
Frente a esto, “el espíritu mundano nos lleva hacia la vanidad, las apariencias. Y ambos terminan en la violencia”.
“Hace días -confesó Bergoglio- me hicieron ver un vídeo en el móvil, en la puerta de un edificio que estaba en cuarentena. Había un hombre joven que quería salir, y la policía le dijo que no podía. Ese hombre golpeó con el puño al agente. ¿Quién eres tú para impedir que yo salga?”. Para el Papa, una muestra más de que “la indignación es la actitud de los soberbios, de los soberbios pobres, pobres de espíritu. De los soberbios que viven solamente con la ilusión de más de lo que son. Muchas veces esta gente necesita indignarse para sentirse persona”.
“También a nosotros nos puede suceder esto: el escándalo fariseo, escandalizarme de cosas que son la sencillez de Dios, de los pobres, de los cristianos”, lamentó. La actitud de los que dicen “esto no es Dios, nuestro Dios es más sabio, más importante, y no puede actuar en este simplicidad...”. Una actitud que provoca “la indignación, que te lleva a la violencia, física o verbal”. Pero que “no entiende la sencillez de nuestro Dios”.
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