El reconocimiento popular de la santidad del papa Francisco
Santo súbito, papa Francisco
Se trató de una reunión privada, sin discursos
... y sí. Al final, el Papa Francisco se encontró con Viktor Orban. En un encuentro privado (el primer ministro de Hungría delegó en el viceprimer ministro del país Zsolt Semjén la acogida en el aeropuerto de Budapest), ambos mandatarios mantuvieron un perfil bajo, muestra del recelo con el que ambos se miran.
No hubo discursos, y apenas la Presidencia de la República y la Santa Sede informaron de que se habían encontrado en el Museo de Bellas Artes de Budapest, el mismo lugar donde Francisco se encontró con los obispos del país (en principio, un encuentro privado, aunque se prevé que conozcamos posteriormente el discurso) y donde, posteriormente, pronunciará su primer discurso oficial en la capital húngara, y de los regalos.
Así, Bergoglio regaló a Orban y al presidente, János Áder, un mosaico de Ippolito Caffi del año 1800, titulado 'Bendición papal en la plaza de San Pedro'. Y arrancó la parte del viaje que él deseaba: su encuentro con las autoridades de otras religiones y el contacto con el pueblo en la plaza de los Héroes.
"Entre los diversos temas que se trataron están el papel de la Iglesia en el país, el compromiso con la protección del medio ambiente, la defensa y la promoción de la familia", señaló posteriormente la Santa Sede
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