I Jornada de Espiritualidad y Discapacidad Intelectual
Espiritualidad sin barreras: un derecho de todos
Un emotivo aplauso, intenso y prolongado acompañó la despedida del brillante maestro
(UPSA).- El profesor José Luis Segovia iluminó su intervención con referencias autobiográficas, en lo que fue una bellísima reflexión teológica sobre la centralidad de los pobres en el ser y hacer de la vida cristiana y de la teología; el papel nuclear de la teología pastoral en la reflexión teológica de la Iglesia, y la puesta en valor del rigor, la exigencia y las implicaciones de dicha teología pastoral.
Comenzó subrayando la necesidad de la vida y el anhelo de justicia, sin los cuales no hay nada, y, recordando al papa Francisco, vinculó vida, teología y pastoral. Subrayó el papel de la teología como reflexión sobre lo absoluto, y el cultivar la vida teologal como vuelta a lo esencial. Insistió en la fe, en la necesidad de seguir creyendo a pesar de lo que vemos, y en la esperanza, virtud vigorizadora de los vulnerables.
El profesor presentó la caridad como experiencia por donde pasea Dios, invitando a recuperar una vida teologal intensa y profunda. Así, reivindicó la centralidad de los pobres, y la inseparable terna Dios, pobres, y el dolor humano, megáfono de Dios este último, que nos indigna y despierta la compasión.
José Luis Segovia exhortó a una Iglesia laical, comprometida con los sufrientes, generadora de vínculos humanos intensos, “religadora” y generadora de comunidades abiertas; una Iglesia que evangeliza con el testimonio y necesitada de curas de barrio y de pueblo, dinamizadores de comunidades habitables.
Así, hizo recuerdo del Vaticano II, de la Sinodalidad y del principio de pastoralidad, que debe ser exigencia de todo lo que la Iglesia piensa y hace. Aquí radica el valor y la necesidad de la Teología Pastoral, que nos recuerda la obligada concreción histórica que debe tener toda experiencia de vida cristiana; y el carácter de toda teología como reflexión sobre la experiencia de Dios vivida en unas circunstancias históricas concretas.
Por tanto, afirmó el profesor Segovia, “debemos otear el paso de Dios por nuestras vidas, por nuestra historia y nuestras historias; y buscarlo, reconocerlo, escucharlo prioritaria y principalmente en el clamor de los pobres. Y también en la diferencia y la pluralidad, posibilidad y oportunidad de crecer”.
Puso en valor el saber teológico-pastoral del papa Francisco, su forma de unir Iglesia y realidad. De aquí surgen compromisos eclesiales creadores de fraternidad, que den lugar a la inclusión social de los pobres.
Por otra parte, el profesor Segovia reivindicó la historia y las aportaciones del Instituto Superior de Pastoral a la teología pastoral, recordando con cariño y gratitud a los profesores que, cuando el comenzó su docencia, trabajaban y engrandecían el servicio eclesial que prestaba el Instituto.
Insistió en reivindicar la seriedad intelectual de la teología pastoral, sus exigencias epistemológicas, la necesidad de ir acompañada inseparablemente de una praxis cristiana auténtica y creíble. Y en esta praxis insistió, nuevamente, en la centralidad de los crucificados y de la Cruz. Recordó la necesaria unidad y comunión eclesial en todo este devenir histórico de la vida cristiana y de la teología, e invitó a superar la pluridisciplinariedad, y vivir la transdisciplinariedad, experiencia donde todas las disciplinas teológicas reconocen el valor y la necesidad de las demás para sí mismas.
"Un aplauso final sincero, intenso y prolongado, dio fe irrefutable de la indeleble huella humana, sacerdotal y teológica que ha dejado el profesor José Luis Segovia Bernabé en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid"
Finalmente, se refirió a saber vivir y pensar con luces largas y cortas, sabiendo cambiar de unas a otras según las circunstancias, para armonizar presencia y mediación, identidad y misión, pasado y futuro, tradición y urgencias.
Como colofón, mediante un sencillo juego de magia con cartas, hizo un entrañable llamamiento a vivir y realizar todo esto con amabilidad y cariño. Un aplauso final sincero, intenso y prolongado, dio fe irrefutable de la indeleble huella humana, sacerdotal y teológica que ha dejado el profesor José Luis Segovia Bernabé en el Instituto Superior de Pastoral de Madrid.
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