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Homenaje universitario al jesuita, teólogo y profesor
El profesor Santiago Madrigal, SJ, ha recibido un sentido tributo, un honroso homenaje de sus compañeros teólogos, en forma de libro, Non omnis moriar. Una miscelánea presentada en la Universidad Pontificia Comillas, con la participación del rector, Enrique Sanz, SJ; Carlos Osoro, cardenal arzobispo emérito de Madrid; Adolfo González Montes, obispo emérito de Almería; Salvador Pié Ninot, catedrático de Teología Fundamental y de Eclesiología en la Facultad de Teología de Catalunya; Rafael Vázquez, profesor de Teología Dogmática y vicedirector del CSET San Pablo Málaga, y Carmen Márquez, profesora de la Facultad de Teología de Comillas.
La obra, editada por la propia Márquez y el decano de Teología, Francisco Ramírez, SJ, se suma a la serie Homenajes de la colección teológica de la Biblioteca Comillas. El propio Madrigal ha trabajado en el volumen, “pensado y elaborado no desde el gabinete de trabajo teológico, sino desde el lecho del dolor”, explicó Márquez en la presentación. Esta selección de textos, alguno de ellos inédito, es representativa de sus ocupaciones y preocupaciones intelectuales y, al tiempo es una oportunidad para explicar la ocasión de sus escritos y conectarlos con el conjunto de su producción bibliográfica y sus líneas fundamentales.
A esto, Madrigal suma el testimonio de sus últimos meses, “que puedo catalogar como una transfiguración luminosa de la noche oscura del alma que ha atravesado la prueba del dolor, del sufrimiento y de la proximidad de la muerte”. Lo que para él es el núcleo central de la obra lleva por título “Confieso lo que he vivido”, capítulo en el que ha reconducido el lema latino de la feliz esperanza cristiana en la resurrección: Non omnis moriar. “No moriré del todo, algo de mí permanecerá, porque hay algo en la criatura humana que es inmortal, como la justicia o el amor, que son capaces de romper las cadenas de la parca”, escribe.
Durante la presentación del libro, que congregó a decenas de compañeros, alumnos, familiares y amigos de Madrigal, el cardenal Osoro afirmó que leer un homenaje como este, no solo da a conocer quién es una persona, sino su hondura y las cuestiones fundamentales de su pensamiento. “Quiero agradecer a dios que haya hombres capaces de traducir, no solo con su pensamiento, sino con su propia vida, lo que se traduce en este libro homenaje a Santiago Madrigal”, aseguró.
Adolfo González Montes tuvo una intervención muy personal, en la que hizo memoria del paso de Santiago por Salamanca, donde éste fue su alumno. En su repaso de la trayectoria vital e intelectual de Madrigal, destacó su “dedicación a la eclesiología, muy a tono con el ecumenismo teológico, que sumaba”. “Su fe ha ido acrecentando la reciedumbre de un jesuita probado”, concluyó.
El encargado de comentar los textos de Madrigal fue el profesor Pié Ninot, comenzando por la evolución del conciliarismo a la sinodalidad, para pasar por singularidad de la teología del laicado o el ministerio petrino.
“Santiago ha querido desprenderse de sus ropajes, mostrándonos su cuerpo desnudo, para que podamos leer en sus cicatrices”, señaló el profesor Rafael Vázquez, que se declaró “alumno indirecto” de Madrigal por el estudio de sus textos. “Gracias por habernos hecho descubrir a todos la vocación y la misión de la teología, en la vida y en la Iglesia, rompiendo con la dicotomía entre la teología y la pastoral, entre la fe y la vida”, afirmó.
El rector, autor de uno de las tres aportaciones al prólogo del libro, junto al papa Francisco y al decano Francisco Ramírez, destacó que este es “el homenaje de nuestra centenaria universidad a un hombre que, a lo largo de más de 25 años, siembra y ha sembrado en nuestros campus de Cantoblanco y Alberto Aguilera su vida, su inteligencia, su corazón, su sonrisa y su ironía”. Para Sanz, “Santi ha hecho de Comillas una universidad mejor, una universidad más jesuita”.
En su prólogo, el papa Francisco realiza una semblanza científica del Madrigal, en su doble papel de teólogo y jesuita. “En su magisterio se descubren entrelazadas diversas claves de acceso a la comprensión del misterio de la Iglesia, que tejen una eclesiología con raíces históricas, ignaciana, misionera, contemporánea, alentada por el Concilio Vaticano II, ecuménica y romana, constituyendo una suerte de mistagogía eclesial ignaciana”, afirma el pontífice.
“Agradezco al padre Madrigal el servicio intelectual a ‘nuestra sancta madre Iglesia hierárchica’ (Ej 353), eje de su teología y de su fe personal, como verdadero hijo de Ignacio de Loyola”, concluye el papa.
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