I Jornada de Espiritualidad y Discapacidad Intelectual
Espiritualidad sin barreras: un derecho de todos
"No basta tener la vocación para poder ver los frutos"
Nuestras niñas/os están cada vez más olvidados. Cada vez se detecta más trastornos y dificultades en edades tempranas. La infancia está descuidada ¿Qué estamos haciendo para reparar tanto daño que seguramente aflorará en las siguientes etapas de sus vidas? Es urgente cuidar la BASE para que tengamos adolescentes, jóvenes y adultos sanos e libres de secuelas generadas en la infancia.
"Es urgente cuidar la BASE para que tengamos adolescentes, jóvenes y adultos sanos e libres de secuelas generadas en la infancia"
¿Estamos las/os educadores preparados no solo para detectar más sino también para acompañar?
Es urgente una nueva forma de educar, una nueva forma de actuación en las escuelas de primer ciclo. Es urgente reparar la BASE para que podamos seguir construyendo una sociedad sana.
Hace falta más educadores en las aulas, hace falta rebajar la ratio. No se puede permitir una educadora sola con 20 niñas/os donde muchas veces 3 o 4 puede tener algún dificultad, alguna necesidad especial.
Hace falta una mirada diferente y urgente a la educación de nuestros pequeños/as
"No tenemos una varita mágica." Necesitamos que a los/as responsables por esa situación no les sea indiferente.
En nuestra escuela y en muchas la ratio está distribuida de la siguiente manera:
20 niñ@s cuando son de 2-3 años
14 niñ@s cuando son de 1-2 años
8 niñ@s cuando son de 0-1 año
Para una sola educadora, me pregunto y lanzo la pregunta a las autoridades/responsables competentes y a las familias ¿Es posible? ¿Es posible responder a las necesidades de estos niñ@s?
Me tomo la libertad de contestar a la pregunta. ¡NO lo es! A todo eso hay que sumar, un método que hay que seguir, los días especiales que hay que celebrar… Y estoy totalmente de acuerdo con que se celebre, se festeje , se conmemore, es más, me encanta, con lo que no estoy de acuerdo, y nunca estaré, es con que esté una sola educadora en el aula para cumplir con todos esos objetivos. La atención, el juego, el afecto, pasa a un segundo plano porque no es posible.
Cada día me convenzo más de que no basta tener la vocación, la voluntad y o deseo de ejercer mi trabajo como verdaderamente debe ser ejercido para poder ver los frutos.
Miremos, miren por la etapa de 0-3 años sin descuidar a las siguientes etapas claro, las cuales son una continuidad del primer ciclo.
Nos gusta nuestro trabajo, lo hacemos con total dedicación pero no nos podemos librar de ponernos tristes al ver que no es posible responder. Es preocupante la situación, aunque parece no preocupar.
Una vez escuché que "entre los 6 y los 12 años es el período en que se puede sembrar la semilla de todo, siendo la mente de l@s niñ@s un campo fértil. "Yo creo que ése período es justamente la etapa del primer ciclo siendo realmente esa BASE para las siguientes etapas de su vida en el campo de la educación y del cuidado, mientras enseña y aprende.
¡Tenemos mucho que aprender de l@s niñ@s!
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