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El cardenal Vicente Enrique y Tarancón no solo se opuso a la creación de un partido que llevara el apellido cristiano, sino que tampoco veía con buenos ojos que la Constitución que iba a alumbrar los pasos de la democracia que pugnaba por asomar la cabeza tras cuatro décadas de dictadura dejase explicitado reconocimiento alguno en la misma a la Iglesia católica.
Así lo refleja la transcripción no corregida de un almuerzo que el entonces ministro socialista del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero mantuvo el 10 de octubre de 2007 con José María Martín Patino, el ex secretario del cardenal de Burriana y a la sazón presidente de la Fundación Encuentro, en cuya sede de Madrid tuvo lugar la cita.
“Concretamente [Martín Patino] me comenta que Tarancón no quería que se mencionara a la Iglesia Católica en la Constitución y que así se lo trasladó a Óscar Alzaga pero que éste dijo que no lo podían aceptar porque precisamente habían luchado porque se mencionara a la Iglesia Católica y que era una cuestión sobre la que no se podía dar marcha atrás. Tarancón comentó que esto sería un neoconfesionalismo larvado que traería malas consecuencias para la Iglesia y para el Estado”.
De ese encuentro, José Bono deja anotado también que el religioso jesuita le comenta que Tarancón “siempre” creyó que la guerra civil “era una cruzada absolutamente necesaria y que a pesar de las críticas que hacía al régimen [franquista,] sobre este asunto no tenía ninguna duda”.
En relación con el PSOE, Tarancón decía que a la Iglesia “le va a venir muy bien” y que “nos entenderemos perfectamente”, según le confesó el religioso asturiano, fallecido en 2015, y que quien fuera presidente del Episcopado español “hablaba del Gobierno de Felipe González diciendo que todo Gobierno debe crear riqueza y distribuirla y que el PSOE sabe crearla y distribuirla pero que el PP es más de quedarse con la riqueza que crea”.
“Me cuenta -siguen las anotaciones del también ex presidente de Castilla-La Mancha- también Patino que el Cardenal votó al Partido Socialista y que pensaba que Felipe González era un hombre de equilibrio y de paz. También votó a la UCD en alguna ocasión”.
Asimismo, Martín Patino le dio cuenta del enfado de Tarancón con el obispo de Cuenca, José Guerra Campos, a raíz de las posturas de este favorables al régimen franquista: “[Tarancón] se enfadó mucho por Guerra Campos [porque] había hablado de que en España no se violaban los derechos humanos y ya comenzó a oponerse a Guerra Campos de una manera clara y contundente”.
“Dice Patino que una de las expresiones más duras de Tarancón fueron las referidas a Guerra Campos cuando dijo que ‘nunca pensé que un hombre tan inmoral pudiese ser obispo’”, anota José Bono en el citado archivo, uno de los 19.527 que el expresidente del Congreso, en lo que se conoce como ‘Legado de José Bono’, ha depositado para su estudio y consulta en la Fundación Pablo Iglesias.
Los papeles de Bono by Jesús Bastante on Scribd
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