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La lluvia acude a estabilizar el incendio de Sierra Bermeja
(Diócesis de Málaga).- El fuego, que ha arrasado ya un perímetro de 83 kilómetros, obligó el pasado fin de semana a que 2.670 personas tuvieran que dejar atrás sus hogares en Jubrique, Genalguacil, Júzcar, Alpandeire, Pujerra y Faraján.
Los medios aéreos volvieron entonces a retomar el apoyo a los trabajos, y los esfuerzos se dirigieron de modo especial a contener el flanco Este y su avance hacia Casares y Monte Duque, según informaron desde el INFOCA, aunque el fuego ha llegado casi a agotar las reservas de agua de los medios terrestres para combatir sus dos frentes activos. Las últimas informaciones afirman que el incendio ha quedado estabilizado gracias a la lluvia, que ha ayudado a los bomberos. La consejera de Agricultura, Carmen Crespo, anunció a última hora del lunes 13 que los vecinos de Jubrique, Júzcar, Faraján, Alpandeire y Pujerra podían volver progresivamente a sus casas.
El Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, ha compartido el inmenso dolor que le produce esta situación, «que ha afectado a varias poblaciones de nuestra Diócesis de Málaga. Agradecemos el trabajo de todas las personas e instituciones que han puesto tanto esfuerzo para apagar el fuego. Y pedimos por el eterno descanso de quien ha perdido la vida en esa buena acción.
Agradezco también la buena labor que los sacerdotes de los pueblos afectados están llevando a cabo. Les hemos dicho que les apoyamos y que rezamos por toda la gente. Nuestro deseo es que pueda ser controlado y apagado este fuego devastador, que ha quemado tanto terreno valioso. Esperamos que la lluvia pueda coadyuvar a la extinción del fuego".
Precisamente, este fin de semana, el nuncio apostólico en España, Mons. Bernardito Auza, ha recibido con dolor la noticia de este incendio, y ha afirmado: «La cuestión del medio ambiente es prioritaria para nosotros los católicos. Cuidar la creación es un imperativo moral, teológico, podemos decir. El Señor nos ha confiado la creación y es responsabilidad de todos».
En el seguimiento, minuto a minuto, de este incendio, que mantiene a Málaga y a toda España en vilo, se encuentran también las comunidades parroquiales de las localidades afectadas.
Andrés Conde es párroco de Pujerra, Igualeja, Cartajima y Parauta. En declaraciones a diocesismalaga.es explicaba el lunes la dureza de la situación. «Gracias a Dios, este fin de semana hemos podido celebrar la Eucaristía. El problema empezó cuando hubo que desalojar Pujerra. Hemos vivido momentos muy duros y difíciles, porque en el Valle del Genal hay mucha población en situación de dependencia, ancianos y enfermos.
En un primer momento se albergaron en el pabellón del barrio de San Francisco, en Ronda, y posteriormente fue posible reubicarlos en casas rurales, residencias y domicilios particulares.
Desde aquí quiero agradecer la ayuda prestada al pueblo por parte de la Guarda civil, la Policía local y nacional, la UME, Protección Civil, Cruz Roja y muchos otros estamentos y personas buenas de las que no quiero dejarme a ninguno, y que no han escatimado en ayudar a nuestros pueblos». Desde la fe, Conde asegura que Dios sostiene la esperanza. «Se afronta con la confianza de que Dios nos va a sacar de todo esto. Como Iglesia, las herramientas más importantes que tenemos es estar cerca de la gente, ayudarles, pero sobre todo rezar y no decaer en nuestra confianza de que Dios nos va a seguir ayudando y su Santísima Madre protegiendo», afirma.
A Gerardo Rosales, cura de Júzcar, Faraján y Alpandeire, el desalojo le pilló "de servicio". «Ser el cura del pueblo significa estar cerca de la gente, en lo bueno y en lo malo. A mí me cogió allí, después de celebrar la Eucaristía a las 10.00 h. en Alpandeire y a las 11.30 h. en Faraján. Decidí quedarme al ver que la situación empeoró mucho en un momento. Enseguida me ofrecí a llevar gente hasta el pabellón de Ronda con mi coche, y regresé después para ver qué más hacía falta».
La vuelta a Alpandeire desde Ronda no fue sencilla: «Me encontré con una columna de humo, y caían sobre el coche abundante ceniza y restos de carbón» Aún así, Gerardo lo consiguió. «La situación ha sido muy dura, me impresionó especialmente ver a los ancianos cuando tuvieron que desalojarlos de la residencia, subirlos en ambulancias y autobuses para llevarlos a Ronda, fue desaolador.
La gente está muy nerviosa, temiendo por la situación en que han dejado a sus animales, su ganado... Con ellos solo podemos estar, acompañar y consolar. A nivel de Ronda y Serranía sí estamos promoviendo oraciones. Las comunidades de monjas están rezando intensamente, se está haciendo adoración del Santísimo en muchos templos y en todas las parroquias y cofradías se está teniendo muy presente para orar y ayudar, y Cáritas está al momento en contacto con la diputación y los ayuntamientos para coordinar la atención a las necesidades».
La confianza, para Gerardo, es fundamental. «Confiamos en Dios, eso nunca falta. Y lo más importante ahora es que las personas puedan verle en nuestra cercanía, en nuestra disponibilidad».
Por su parte, Francisco Hierro de Bengoa, párroco de Jubrique y Genalguacil, epicentro de la noticia, está viviendo minuto a minuto la situación en coordinación con las autoridades, y sufrió el pasado viernes el confinamiento impuesto a la población ante el riesgo de explosión «por el tipo de nubes y el humo», según explicó el alcalde de Jubrique, Alberto Benítez, y el posterior desalojo.
«La esperanza no la perdemos nunca -afirma el cura- pero la situación es muy dura. La mayoría de los evacuados de estos municipios han podido ser acogidos en domicilio de familias y conocidos, o en segundas residencias, y los de Jubrique ya pueden empezar a regresar a sus hogares, algo que de momento no se contempla para los habitantes de Genalguacil, debido al flanco activo del oeste, que en estos momentos es el más complicado del incendio y sigue avanzando hacia Casares.
Como parroquias, podemos rezar y apoyar en este aspecto, hacernos presentes y poner a disposición lo que tenemos. Esa es ahora nuestra misión, y seguir pendientes de las necesidades, de quién ha perdido y el qué, y tengo pendiente volver a las dos parroquias y ver cómo se encuentran a causa del humo», afirma.
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