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La entidad presenta la memoria 2024 de actividad
(Archibarcelona).- La irregularidad administrativa agrava la exclusión social de las personas atendidas por Cáritas Diocesana de Barcelona. Esta es una de las principales conclusiones que se han destacado este jueves durante la presentación de la memoria 2024 de la entidad.
Miriam Feu, responsable de Análisis Social y del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha explicado que Cáritas ha acompañado a unas 34.000 hogares, donde viven cerca de 80.000 personas, durante el 2024. Ha indicado que «las cifras de personas acompañadas son similares al año pasado», pero ha afirmado que «las necesidades se intensifican».
«En la mayoría de los casos, las familias necesitan más apoyo para cubrir gastos como la vivienda», ha señalado la responsable de Cáritas. En este sentido, Feu ha apuntado que el 74% de los hogares no disponen de una vivienda digna, 2 puntos porcentuales más que el año anterior. Esta cifra incluye hogares que viven en habitaciones, en la calle, en recursos residenciales de alguna entidad social, con un alquiler sin contrato o bien en situación de ocupación.
«La vivienda sigue siendo uno de los principales factores que abocan a las personas a la exclusión. El acceso a la vivienda es tan restrictivo que más de la mitad de los hogares que atendemos deben conformarse con sobrevivir en una habitación de realquiler», ha advertido la responsable de análisis social.
Las personas en situación administrativa irregular lo tienen más difícil. Casi 9 de cada 10 no disponen de un espacio adecuado donde vivir. «La irregularidad impacta en todos los ámbitos de la vida. La imposibilidad de trabajar con un contrato obliga a estas personas a sobrevivir con trabajos en el mercado informal, sin estabilidad y con unas condiciones muy duras. Además, les impide acceder a una vivienda con contrato de alquiler, empujándolas a vivir en habitaciones de realquiler y a sufrir todo tipo de abusos de poder, sin tener otra alternativa que irse a vivir a la calle», ha denunciado Feu.
En este sentido, Cáritas ha señalado que el 56% de las personas atendidas durante 2024 se encontraban en situación administrativa irregular. Una de cada cuatro de estas personas eran niños y adolescentes. «Los niños son los más invisibilizados y los que más sufren las consecuencias, y por eso es necesario reforzar las políticas públicas de protección hacia este colectivo».
El director de Cáritas Diocesana de Barcelona, Eduard Sala, ha señalado que las personas en situación administrativa irregular reciben un doble castigo. No solo sufren una situación de exclusión social más intensa, sino que son el principal blanco de los discursos de odio. Por este motivo, Sala ha pedido que se rechacen aquellos mensajes y proclamas que solo conducen a la división. «Esto no va de unos contra otros, sino de un estado del bienestar que hace aguas y que, en lugar de garantizar derechos a quienes más los necesitan, los enfrenta».
A pesar de este difícil contexto, el director de la entidad ha puesto en valor la labor de Cáritas. Ha destacado que durante el 2024, la entidad destinó 1,1 millones de euros en ayudas para la vivienda. De estos, 737.437 € fueron ayudas para pagar el realquiler. Unas 2.000 personas residieron en pisos unifamiliares de la Fundació Habitatge Social, pisos compartidos y centros residenciales.
Asimismo, Cáritas contribuyó a la tramitación de más de 900 procesos de regularización, un 11,4% más que el año anterior. Sala también ha resaltado que Cáritas sigue impulsando el trabajo comunitario como herramienta de integración. Además, durante 2024, más de 15.000 personas han participado en espacios relacionales y comunitarios de la entidad.
En cuanto a las posibles soluciones, Cáritas ha solicitado que se garantice el derecho a la protección social mediante el empadronamiento de todas las personas que viven en un municipio. «El padrón es conocimiento y obligación. No solo es sinónimo de residir en un municipio, sino que garantiza que las personas puedan ser atendidas por los servicios sociales, independientemente de su situación administrativa», ha dicho Sala. Asimismo, también ha solicitado un compromiso explícito por parte de las administraciones para acabar con el sinhogarismo y la exclusión residencial. Sala ha pedido disponer de viviendas sociales de emergencia que den respuestas residenciales temporales de carácter universal.
Finalmente, ha solicitado que se promuevan vías legales y seguras para aquellas personas que deciden migrar. En este sentido, Cáritas considera que la reforma del Reglamento de Extranjería es insuficiente para dar respuesta a las necesidades actuales. Al mismo tiempo, apela a la responsabilidad de todos los partidos para la aprobación de la ILP para la regularización extraordinaria de personas extranjeras. «No hacerlo las condena a la vulnerabilidad y la exclusión social. La regularización no es solo un beneficio para las personas migrantes, sino también para el conjunto de la sociedad y la economía, tal y como apuntan diferentes estudios. Las personas migrantes aportan más de lo que reciben, y además la migración no perjudica ni el nivel de empleo ni los salarios locales. Al contrario, su actividad contribuye al crecimiento de la economía y a rejuvenecer la población», ha dicho Sala.
Finalmente, el cardenal Joan Josep Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha hecho referencia a la campaña de Cáritas “Mientras haya personas, hay esperanza”, indicando que, aunque los datos que presenta Cáritas podrían llevarnos a la desesperanza y al pesimismo, es necesario que las personas que conforman la Iglesia de Barcelona sean esperanza ante un mundo que sufre tanto dolor. «Cáritas es un testimonio que ofrece esperanza al mundo. No solo frente a desastres naturales como la DANA, sino también acogiendo y acompañando a los más vulnerables de la diócesis de Barcelona», ha dicho.
En este sentido, Omella ha querido poner en valor la labor de las cerca de 3.200 personas voluntarias de Cáritas, así como de las más de 200 personas contratadas, las entidades colaboradoras, las casi 8.900 personas socias y donantes, y las cerca de 700 Entidades con Corazón. También ha querido tener presentes a las casi 80.000 personas que Cáritas acompaña desde las Cáritas arciprestales, parroquiales y diocesana. «Todas ellas son un ejemplo de superación, y nos demuestran día tras día que con esfuerzo y esperanza, se puede salir adelante», ha concluido.
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