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Pondrá en marcha un servicio de acogida, asesoramiento y acompañamiento
La Diócesis de Teruel y Albarracín ha hecho público hoy un comunicado en el que da cuenta del desarrollo de una denuncia notificada el 23 de diciembre de 2021 por la Conferencia Episcopal -recibida en el curso de las investigaciones de El País- y referida a un sacerdote “de esta iglesia particular y otra relativa a un sacerdote que vivió en la provincia de Teruel, pero perteneciente a la Archidiócesis de Zaragoza”.
“Tras comunicar a Zaragoza la denuncia contra el clérigo incardinado en esa Archidiócesis, nos centramos en el sacerdote de Teruel, al que se acusa de realizar “tocamientos, manoseos y caricias” en el año 1969”, señala el comunicado.
Durante estos meses, la Diócesis refiere que ha intentado identificar al sacerdote acusado “con el nombre facilitado por el denunciante, quien afirma: ‘las ganas de olvidarlo me han borrado su nombre de la memoria’, por lo que no se ha podido identificar.
Tras consultar en los archivos de la curia, no se detectó ninguna otra denuncia “que pudiera referirse a un sacerdote con las características descritas en la información” del diario, por lo que se contactó con el mismo para solicitar los datos de la persona denunciante.
Tras las gestiones perceptivas en ese sentido, El País facilitó el contacto requerido y, como señala el comunicado, el obispo “escribe al denunciante, ofreciéndole la posibilidad de encontrarse y hablar”.
“El 14 de febrero de 2022, el denunciante responde al Obispo, mostrando su disposición a comunicarse por correo electrónico” y este le responde “reiterando ‘el ofrecimiento a encontrarme con usted, si así lo desea, para tratar su denuncia contra un sacerdote de esta Diócesis’. Este correo electrónico no ha obtenido respuesta por el momento”.
Según continúa el comunicado de la diócesis aragonesa, “el 23 de marzo de 2022, el Obispo escribe al denunciante, ‘para ofrecerle de nuevo la posibilidad de encontrarnos, para tratar su denuncia contra un sacerdote de esta Diócesis’. También le comunica que esta Diócesis informará acerca de las gestiones realizadas, preservando, como no puede ser de otro modo, su identidad. Finalmente, el Obispo reitera su ‘disposición a escucharle cuando usted lo considere conveniente’. Este correo tampoco ha obtenido respuesta”.
Ante esto, el comunicado reitera que “la Diócesis de Teruel y Albarracín renueva su compromiso en favor de la verdad y de las víctimas de abusos sexuales, ya que somos conscientes del daño gravísimo que cualquier tipo de abuso provoca en las personas abusadas y en sus familias, especialmente cuando el abusador es un sacerdote o una persona vinculada a la Iglesia y, por tanto, a Dios”.
“Además, desde este Obispado se sigue trabajando para que, en poco tiempo, pueda ofrecerse en Teruel un servicio de acogida, asesoramiento jurídico y acompañamiento psicológico y espiritual a personas que hayan sufrido abusos sexuales en ámbitos eclesiales y en otros entornos. Este servicio desarrollará su tarea en coordinación con la Oficina para la recepción de informes y denuncias de abusos sexuales de las Diócesis de Aragón, con sede en Zaragoza”, finaliza el texto.
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