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"De alguna u otra forma se tiene que celebrar la Semana Santa"
La Conferencia Episcopal decidió esta tarde cerrar su sede "al público" hasta el próximo día 26 de marzo, según un escueto comunicado colgado en su página web. Lo hace "en continuidad con lo propuesto por la Comunidad de Madrid para la prevención de la infección por CoronaVirus" y después de que otro trabajador de la Casa de la Iglesia diera positivo.
Sin embargo, pese a las recomendaciones de la Administración madrileña, los trabajadores siguen teniendo que acudir a su puesto de trabajo, lo que ha motivado las quejas de muchos de ellos, y la preocupación de varios obispos, que temen poder estar contagiados (la mayoría de ellos entran dentro de la población de riesgo, y el segundo positivo sí que estuvo en contacto con ellos buena parte de la pasada Plenaria).
Con lamentables excepciones, la mayoría de los obispos españoles están tomando medidas para paliar, en lo posible, la expansión del coronavirus. Con la mirada puesta en la celebración de la Semana Santa, pero también en las misas de cada día y la atención que se lleva a cabo en parroquias e instituciones católicas, cada vez más diócesis van dando indicaciones a los fieles sobre cómo proceder.
Uno de los más originales ha sido el obispo de Getafe, Ginés García Beltrán, quien ha escrito una carta a la diócesis en la que pide a los fieles que "intensifiquéis la oración en favor de los enfermos y sus familiares, como también por los difuntos", así como las visitas a los que lo están pasando peor. Con cinco medidas, que incluyen la oración de los fieles, la Liturgia de las Horas, Laudes o Vísperas, con "preces especiales pidiendo el fin de la epidemia", rezando el Rosario y orando por "la confianza y la esperanza".
García Beltrán ha preparado la siguiente oración:
“Dios omnipotente y misericordioso, mira compasivo nuestra aflicción, alivia las fatigas de tus hijos y confirma su fe, para que siempre confíen sin vacilar en tu paternal providencia. Sostén a los enfermos y concédeles la salud, y a los difuntos dales la vida eterna. Te lo suplicamos por intercesión de María, salud de los enfermos”.
Por su parte, el obispo de Huelva, José Vilaplana, ha incidido este miércoles en la importancia de mantener “la calma y la serenidad” ante la incertidumbre generada por el brote del coronavirus, insistiendo en la necesidad de atender y seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias, y ha subrayado que "de alguna u otra manera la Semana Santa se tiene que celebrar".
El obispo ha recordado que hay que estar “atentos” a las cautelas y consejos que recomienden desde las autoridades sanitarias y, respecto a la posibilidad de que se pueda suspender la celebración de la Semana Santa en las calles onubenses, Vilaplana ha expresado su confianza en que de aquí a esa fecha “podamos ver un poco más de luz” pero en todo caso “con serenidad haremos caso de todas las indicaciones que nos digan”, ha remarcado.
Por otro lado, los obispos manchegos, reunidos ayer en Ciudad Real, expresaron su preocupación por la situación de contagio del COVID-19, al tiempo que manifiestan su "sincera comunión con el sufrimiento de los enfermos y su apoyo y solidaridad con los profesionales sanitarios". Del mismo modo, mostraron su "disposición a colaborar" con la autoridades en aquellas medidas encaminadas a contener y erradicar la propagación del virus.
Desde el Arzobispado de Mérida-Badajoz, entretanto, se ha decidido suspender y aplazar todos los eventos públicos de las próximas semanas, medidas que también han tomado otras diócesis. Así, el obispo de Tarazona ha suspendido la peregrinación a Javier (también lo hizo Madrid, y Calahorra, que también ha paralizado las catequesis).
Finalmente, el Obispado de Mallorca ha hecho llegar a los feligreses sus propias normas de prevención en torno al coronavirus. En un escrito, la Diócesis establece ocho puntos que deben ser observados y entre los cuales cabe destacar la retirada del agua bendita, la dispensación de la comunión exclusivamente de mano a mano descartando la vía oral, y la supresión del contacto físico en el rito de la paz de las celebraciones religiosas o en las demostraciones de afecto características de funerales y exequias.
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