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La denominada 'Guía Michelin de los pobres' se actualizó el pasado viernes
(Archimadrid).- «Conozco la Comunidad de Sant’Egidio por mediación de otra persona a la que le conté que no administro bien el dinero. Entonces me dijo: “Allí te pueden ayudar a lograrlo y a conseguir una habitación”». Lo cuenta Antonio a Alfa y Omega, sevillano afincado en Madrid desde hace diez años, sentado en una de las mesas de la Casa Fratelli Tutti que este movimiento internacional de laicos tiene en el barrio de Justicia. Haciendo scroll con su teléfono, nos enseña la versión más reciente de una de las primeras herramientas con las que logró salir de la calle, la «dónde comer, dormir y lavarse».
Calificada por algunos como «la Guía Michelin de los pobres», este documento actualizado el pasado viernes a los últimos cambios en la gran ciudad explica —tal y como reza su subtítulo sin ningún misterio— «dónde comer, dormir y lavarse». Según el sevillano, que ha conocido la calle y diferentes instituciones, «hay otras entidades con un resumen para salir del paso, pero ninguna guía es tan completa». Con esta, ya se han publicado desde 2010 un total de 15 ediciones.
Antonio nos explica que «no la conocía y me la encontré por casualidad cuando tenía más necesidad». «Te dice dónde están los albergues, los comedores y los metros que hay cerca para poder llegar», apunta. De aquello han pasado diez años. Hoy está en una situación más estable, aunque sigue requiriendo de apoyos. «Una persona que es un pilar en Sant’Egidio tiene mi tarjeta de crédito y me va dando el dinero poco a poco. Así tengo lo justo y llego bien a final de mes porque, si tienes el dinero encima, siempre vas picoteando». Fruto de este programa de contención —y de la confianza en quien se ha convertido en un amigo— poco a poco va acumulando unos pequeños ahorros.
Empadronado en Madrid y beneficiario de la Renta Mínima de Inserción autonómica, Antonio cuenta también que «una vez que la cobras, los albergues te dicen que ya no puede estar ahí y tienes que buscarte una habitación». Por tanto, dedica casi todos sus ingresos a pagar el alquiler de un cuarto a un precio desproporcionado. «Ha subido mucho, la vivienda está muy cara y muy difícil», señala.
Manuela Pérez, presente en la conversación y responsable del servicio Amigos en la Calle de la Comunidad de Sant’Egidio, toma la palabra: «Algunos amigos nuestros que estaban en habitaciones gracias a sus ingresos mínimos vitales podían organizarse con apoyos y comedores. Pero debido a las últimas subidas muchos han vuelto a la calle aun teniendo prestaciones». Una situación que, «si ya era un drama para personas como Antonio, no te quiero contar para las familias con menores. Nadie alquila habitaciones cuando hay pequeños». «Faltan ideas creativas para dar salida a esta problemática tremenda», denuncia.
Durante la charla con Alfa y Omega, Antonio cita a Winston Churchill, Arquímedes y un proverbio chino: «El hombre que mueve montañas empieza apartando piedras pequeñas». Explica que «he leído muchos libros de inteligencia emocional y de desarrollo personal». Algo que le ha ayudado a «que la autoestima vaya estando bien». Según nos explica, «intento hacer cambios y salir de mi zona de confort. Cada día voy a la biblioteca un par de horas y, cuando me canso, voy caminando a otra y estoy dos horas más». Para esto también es fundamental el listado que incluye la guía Dónde 2025. Como se ve, el sevillano la sigue utilizando para consolidar su situación de seminormalidad aunque ya tenga un techo.
«No solo pensamos en que la persona tiene que comer, ducharse, vestirse o dormir», reivindica Pérez. «Antonio y muchos amigos pasan la mañana leyendo. No es ninguna tontería y da mucha personalidad a esta guía», que alimenta la autonomía de las personas en situaciones vulnerables y comprende —una asignatura pendiente para otras instituciones— que el día es para más que ir de un comedor o de un recurso a otro, haciendo largos trayectos por la ciudad.
De hecho, la guía «Dónde 2025» también recoge servicios para la búsqueda de empleo o de asesoramiento jurídico, para que las personas que den con ella puedan regularizar su situación lo antes posible. Además, como explica Pérez, desde la Comunidad de Sant’Egidio «hemos acompañado muchos juicios».
Parafraseando de nuevo al sabio griego, Antonio sentencia: «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo». Algo que ya está logrando. De hecho, con la guía en la mano, a menudo comparte sus trucos con personas en situaciones más críticas que la suya. «Hay un boca a boca, nos vamos informando y a muchas personas que han llegado nuevas a Madrid les he explicado los sitios clave», recuerda.
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