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El Servicio de Asistencia Religiosa Católica Urgente, de aniversario en San Isidro
(Archimadrid).- El 15 de mayo de 2017 se puso en marcha en la Archidiócesis de Madrid el Servicio de Asistencia Religiosa Católica Urgente (SARCU), un dispositivo pastoral único que, desde entonces, permite que «un sacerdote esté disponible para atender situaciones urgentes fuera del horario habitual de las parroquias», tal y como explica su coordinador, el diácono permanente Bienvenido Nieto.
Este servicio, que funciona desde las 22:00 hasta las 7:00 horas todos los días, nace con la vocación de mostrar que «la Iglesia siempre está abierta» y que «no permanece indiferente ante el sufrimiento humano». Así lo subraya Bienvenido: «La Iglesia debe velar por ese dolor que aparece en el ser humano, y el SARCU se pone en funcionamiento precisamente para dar respuesta a ese dolor».
A través del número 913 717 717, cualquier persona que necesite atención espiritual urgente puede contactar con un sacerdote. Al otro lado de la línea, una voz responde: «SARCU, buenas noches. Dígame». Desde ese instante, «la Iglesia, una vez más, se hace presente», afirma Bienvenido, quien considera que el SARCU ha sido durante estos ocho años una expresión viva de una «Iglesia en salida».
"Pensado para situaciones delicadas como la administración del sacramento de la unción de enfermos o del viático, el acompañamiento en un hospital o durante un duelo, e incluso el consuelo ante una crisis vital"
El servicio no sustituye la labor parroquial, sino que la complementa. Está pensado para situaciones delicadas como la administración del sacramento de la unción de enfermos o del viático, el acompañamiento en un hospital o durante un duelo, e incluso el consuelo ante una crisis vital. En muchos de estos momentos también participan fieles laicos, que acompañan al sacerdote con discreción y cercanía.
A lo largo de estos años, el SARCU ha vivido múltiples anécdotas. La más reciente, el pasado 28 de abril, cuando el servicio se vio interrumpido por un apagón. «Rezamos y pedimos a san Isidro, patrón de Madrid, que cuidara de las personas que más lo necesitaban», recuerda Bienvenido. Hoy, con la misma confianza, piden al santo madrileño «fuerza y perseverancia para seguir prestando este servicio».
Actualmente, 35 sacerdotes y un obispo auxiliar forman parte del equipo del SARCU. Desde la coordinación animan a más presbíteros a sumarse a esta labor pastoral tan necesaria, que pone rostro y voz a una Iglesia que acompaña, que consuela y que nunca se apaga.
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