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Se trata de un acontecimiento que va más allá de lo religioso
La apertura de la Puerta Santa de la Basílica de Santa Eulalia en Mérida, a cargo del arzobispo Celso Morga, ha supuesto este domingo el inicio del primer Año Jubilar Eulaliense, un acontecimiento que va más allá de lo puramente religioso y con el que la ciudad quiere reivindicar su protagonismo como cuna del cristianismo en la península ibérica.
Al acto han asistido tanto la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, como la presidenta del Legislativo regional, Blanca Martín, y el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, así como representantes de la corporación municipal.
El Año Jubilar Eulaliense, otorgado por el papa Francisco, permitirá a los creyentes obtener en los próximos 365 días la indulgencia plenaria y a la ciudad celebrar más de un centenar de actos programados, que van desde los culturales a los relacionados con la investigación o los puramente lúdicos.
Los actos han arrancado esta mañana con la procesión de Santa Eulalia, cuya festividad se celebra hoy, desde la Concatedral de Santa María a su basílica, acompañada por numerosos fieles, muchos de ellos con trajes regionales y con flores para adornar el 'Hornito', la pequeña capilla que rememora el horno en el que fue quemada durante su martirio. Una vez que la imagen ha llegado al atrio de la basílica, ha tenido lugar una espectacular 'pelatalada' pirotécnica, que ha dado paso a los tradicionales bailes regionales ante la santa.
Poco antes de las 13:00 horas se ha procedido a la apertura de la Puerta Santa, adornada con palmas, a cargo del arzobispo de Mérida-Badajoz, Celso Morga, que la ha bendecido y ha orado unos minutos ante ella. Posteriormente, ha encendido el cirio jubilar y ha celebrado la eucaristía acompañado por el arzobispo coadjutor de la archidiócesis, José Rodríguez Carballo, el obispo emérito de Jaén, Amadeo Rodríguez Magro y varios diáconos.
Santa Eulalia de Mérida fue martirizada con tan solo doce o trece años en torno al año 303 ó 304, según la tradición cristiana, al negarse a renunciar a su fe en Cristo bajo las persecuciones del emperador Diocleciano, que ordenaba que se volviera a adorar a los antiguos dioses, en la colonia Augusta Emerita, que entonces era la capital de la Hispania y la Mauritania Tingitana.
Con el primer Año Jubilar Eulaliense, que volverá a repetirse cada vez que la festividad de Santa Eulalia caiga en domingo, las instituciones pretenden que Mérida sea reconocida como cuna de la cristiandad en la Península Ibérica, fomentar también el turismo religioso en la ciudad y recuperar los antiguos caminos que hicieron de la actual capital extremeña el primer destino de peregrinación de Europa occidental.
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