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El cardenal preside una misa con el alcalde, la presidenta y el delegado de Gobierno en Madrid
Cuatro obispos y tres políticos. La catedral de La Almudena vivió este mediodía una extraña Eucaristía, en la que se recordó a los fallecidos por la pandemia. “Tenemos que ser luz en un momento en el que aparecen oscuridades y parece que vivimos en un sinsentido”.
En pleno estado de alarma, el cardenal Osoro, junto a tres de sus cuatro obispos auxiliares (nadie sabe dónde se encuentra Martínez Camino), presidió una misa a la que asistieron, convenientemente separados, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso -quien abandonó el encuentro del presidente del Gobierno con las CC.AA. para asistir a la misa-; el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco; y el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida. Que, por cierto, fue el único que comulgó.
Las tres administraciones de la capital, unidas en torno a La Almudena para orar, junto al cardenal, por todos los que sufren el dolor del coronavirus, y para agradecer, desde la fe, a los que luchan contra este drama. “¿No te has enterado de que hay gente que ha muerto, que se han quedado sin trabajo, que hay enfermos, que hay personas que sufren?”, se preguntó Osoro en referencia a los discípulos de Emaús.
“Tenemos que ser luz en un momento en el que aparecen oscuridades”, clamó Osoro en su homilía, en la que glosó el pasaje de los discípulos de Emaús. “No os hablo de un muerto que vivió hace 21 siglos, estaría fuera de lugar. Os hablo de alguien que está vivo, que ha resucitado”, explicó. “Jesús entra en nuestra vida, tengamos la inteligencia del corazón”.
“No podemos pasar de nadie, y menos en esta situación especial”, explicó Osoro. “El Señor está presente en nuestro camino, incluso ahora en que podemos estar en la mayor oscuridad, en este sinsentido... El Señor camina a nuestro lado, incluso en los momentos más duros”.
“Tenemos que estar cerca de todos, dar la mano a todos, especialmente a quien más lo necesita (…), abrir nuestro corazón para hablar con todos”, finalizó el purpurado.
Por otro lado, este fin de semana se ha colgado una bandera de España con un crespón negro en la fachada de la catedral de Santa María la Real de la Almudena para recordar a todos los fallecidos que está dejando la pandemia del coronavirus.
En todas las celebraciones se está encomendando a la patrona de Madrid tanto a quienes han perdido la vida, entre ellos numerosos sacerdotes, como a sus familias, los enfermos y el personal sanitario que está a su lado.
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