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"La inmigración aporta aire fresco tanto en la sociedad civil como en la Iglesia"
Informadrid - La Mesa por la Hospitalidad de la Iglesia en Madrid ha emitido un comunicado ante la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado del próximo domingo 26 de septiembre en el que recuerda que es el momento de «poner en primer lugar a aquellos migrantes más excluidos». La presencia de los migrantes en la sociedad es «una riqueza incalculable» desde el punto de vista, humano, cultural, social, religioso, económico, destaca el comunicado; son «aire fresco» no solo en la sociedad civil, sino también «dentro de nuestra Iglesia».
Ante el fenómeno de la migración, la Iglesia se posiciona oficialmente de forma clara, rotunda y «sin medias tintas» desde cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. En este sentido, la mesa celebra «la paulatina incorporación de migrantes latinos a nuestras comunidades» y anuncia la puesta en marcha de una «correcta pastoral latina». Asimismo, reconoce el avance del «trabajo en red» para caminar «juntos con inmigrantes y contrata la lacra de la trata», y valora el aumento de los recursos de primera acogida y los proyectos de acompañamiento a medio y largo plazo.
En este camino, siempre desde la «calidad y calidez» que pide el Papa Francisco y siguiendo el Prontuario de actuación para la acogida, queda patente que es «mucho más» lo que se recibe de «estos hermanos y hermanas migrantes que lo que se les da». Sin embargo, existen sombras e injusticias ante las que «no podemos callar y cruzarnos de brazos». La primera, una política en la que predomina el Ministerio del Interior frente al de Migraciones, «lo que presenta a la migración como una cuestión de orden público en vez de como una realidad de justicia y solidaridad». Junto a ella, situaciones «sangrantes que perduran en el tiempo sin un planteamiento moral y legal correcto de las autoridades», como los criterios «restrictivos» de asilo y refugio, el reciente «rechazo» de menores no acompañados en Ceuta o la permanencia de los «inútiles e injustos CIE».
A ello se suma la «alarmante falta de respuesta de las administraciones ante las diletantes esperas para renovar papeles» o los ciudadanos –también cristianos, puntualiza el documento– «que ya no contemplan con escándalo y dolor las muertes en el mar» y que van «rumiando un cierto rechazo sordo a los inmigrantes», en algunos casos con actitudes claramente xenófobas. En el documento se denuncia también el «empeño –no casual– por criminalizar a la población migrante más allá de la realidad de los datos que desmienten tal cosa».
No olvidan los firmantes del comunicado «la incapacidad de la comunidad internacional» para implementar sistemas sociales y económicos que eviten que sus ciudadanos se vean forzados a salir del país, y para evitar sistemas de migración dominados por mafias que «provocan muertes y tráfico de personas». Y apuestan por una reforma de la Ley de Extranjería y por corredores humanitarios en España al igual que los que se han establecido en varios países europeos, que «han implicado a la sociedad civil y a las iglesias cristianas» y han mostrado ser un camino «con éxito para la acogida y la integración».
Volviendo a su llamamiento principal, la Mesa por la Hospitalidad pide ser esa «Iglesia en salida» para poner en primer lugar «a aquellas personas de entre los migrantes a los que nadie atiende». Y aquí los laicos deben adquirir el protagonismo que les es propio, subrayan en el documento, «también en la denuncia profética y la incidencia sociopolítica». En esta tarea igualmente juegan su papel los medios de comunicación eclesiales, tanto los «grandes» como los «pequeños».
Siguiendo el lema de esta Jornada, "Hacia un nosotros cada vez más grande", la mesa apuesta por ser no un nosotros y un ellos, los migrantes, sino «una fraterna imbricación de todos», «dando y recibiendo unos de otros, y sin olvidar lo específico de la segunda y tercera generación». Y concluye recordando esas palabras del Papa Francisco: «Frente a la globalización de la indiferencia, la globalización de la solidaridad».
La Mesa por la Hospitalidad, iniciativa de acogida a inmigrantes y refugiados en situación de emergencia, fue impulsada por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, en 2015. Está compuesta por Cáritas Diocesana de Madrid, Comunidad de Sant’Egidio Madrid, CONFER Madrid, Delegación Episcopal de Movilidad Humana, Justicia y Paz Madrid, Pueblos Unidos y Sercade (Servicio Capuchino para el Desarrollo y la Solidaridad).
La Jornada Mundial del Migrante y Refugiado se celebrará en Madrid con varios actos, entre ellos una vigilia de oración ante el CIE de Aluche y una Eucaristía organizada por la Comunidad de Sant’Egidio en memoria de todos aquellos que han perdido la vida en busca de un futuro mejor. Será a las 19:00 horas en la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas, y estará presidida por el cardenal Osoro. Toda la información sobre esta jornada, aquí.
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