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El obispo de San Sebastián "invita vivamente" a creyentes y no creyentes a marcarla
En estos próximos meses, a todos los contribuyentes nos toca afrontar la declaración de la renta con la que, por medio de nuestros impuestos, contribuimos al mantenimiento de los servicios sociales y al bienestar de todos. Como es sabido, la declaración nos ofrece la posibilidad de poder colaborar directamente con el desarrollo de muchas de las actividades de la Iglesia por medio de un sencillo gesto, que es poner “la X” en la casilla de colaboración con la Iglesia.
Poner esta “X” supone apostar “por tantos” que necesitan de nuestra ayuda y a los que la Iglesia trata de levantar e integrar para conseguir una sociedad más justa, más libre, más solidaria. Hacerlo no nos cuesta nada. Por poner la “X” no nos cobran más impuestos ni nos devuelven menos. Sin embargo, es un gesto decisivo que hace muchísimo bien.
Este gesto debería ser algo natural para todos los católicos que habitualmente o de forma más puntual y esporádica se acercan a las iglesias a celebrar su fe, compartir la vida con la comunidad cristiana y se comprometen en las diferentes dimensiones de la transmisión del mensaje, la celebración de los sacramentos o la expresión de la caridad. Estar atentos a la hora de rellenar los formularios o velar para que los que nos ayudan a hacerlo no se olviden de indicar expresamente nuestra voluntad es algo importante.
Cuando me enteré de que la provincia de Gipuzkoa ostentaba el título de ser el “farolillo rojo” (en términos proporcionales de contribuyentes) de la aportación a la Iglesia en comparación con otras provincias, sentí que algo no cuadraba y que había que intentar revertir esa situación, pues ese dato en absoluto concuerda con el carácter, la generosidad, la solidaridad de sus gentes y el compromiso de sus habitantes. Es mi experiencia cotidiana, lo que percibo y compruebo en miles de gestos cada vez que me encuentro con tantas personas amables, acogedoras, comprensivas, disponibles y, sobre todo, agradecidas a tanto bien que hace la Iglesia en medio de nuestra sociedad.
Por eso quiero invitar vivamente este año a todos los creyentes y a todos los ciudadanos de bien, aunque no sean creyentes, que confían en la labor de la comunidad cristiana, a que puedan hacer este sencillo gesto de marcar “la X” de la Iglesia –también que marquen la que se dedica a “otros fines sociales”– en su declaración de la renta.
Marcando la casilla de la Iglesia podemos dedicar un 0,7% de la cuota íntegra del IRPF. Si, además, marcamos la de los “otros fines sociales”, nuestra colaboración con nuestros impuestos sube a un 1,4%. Esta es, por otra parte, una de las pocas cosas sobre las que podemos decidir sobre la finalidad de nuestros impuestos. Gracias por colaborar con este gesto personal que, sumado al de muchos otros, transforma un granito de arena en una montaña de bien.
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