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El Colegio Diocesano acoge una jornada organizada por la comisión del Sínodo de la diócesis
(Agencia Flama).- Con unas vistas privilegiadas a la ciudad de Tortosa, el matrimonio formado por María Palau y Roger Marco, ambos de cuarenta y un años y padres de tres niños —Aina, Laia y Lluc—, iniciaban este sábado por la mañana una jornada de fiesta sinodal en esta diócesis.
Lo hacían, sobre un escenario, en una de las diversas áreas recreativas del complejo educativo del Colegio Diocesano de Tortosa, frente a 690 adultos y una cuarentena de niños y niñas que, desde primera hora de la mañana, llegaban procedentes de muchos de los pueblos de la diócesis del sur de Cataluña con un objetivo concreto: “Caminar juntos, desde la Iglesia, con completa esperanza y espíritu misionero”, tal y como resumían, con el micrófono en sus manos, Palau y Marco, antes de los siguientes actos.
Él, de Sant Vicenç dels Horts, y, ella, de Benicarló, se conocieron en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) celebrada en Madrid en 2011, y en la actualidad forman parte de la comisión diocesana encargada de fomentar las tesis sinodales que surgen, desde Roma “pero también desde aquí”, como precisaban, en toda la diócesis.
Son, junto a curas, laicos y religiosas, parte de un engranaje que está capitaneado, "desde la primera carta que envió a todos los feligreses de la diócesis, hace poco más de un año", como apuntaba Marco, por el obispo Sergi Gordo, presente en una celebración sin precedentes en este territorio en lo que se refiere a la cifra de participantes. “A pesar de ello, a mí me gusta diferenciar entre éxito y dar frutos –reconocía después a Flama el obispo–, tal y como nos invita el Señor, y, hoy, esto es lo que vemos aquí”.
Sin embargo, otros precedentes eran remarcados en esta jornada para poner énfasis en el trabajo realizado desde las primeras consultas en las diócesis de todo el mundo entre 2021 y 2022, pero también desde hace unos años. “El valenciano Ricard Maria Carles [obispo de Tortosa entre los años 1969 y 1990] ya nos condujo hacia un sínodo diocesano durante la década de 1980 cuando ni siquiera sabíamos qué significaba el adjetivo 'sinodal' —evocaba Palau— y, unos años más tarde, se tuvo un papel activo en el Concilio Provincial Tarraconense”.
"Sergi Gordo: A mí me gusta diferenciar entre éxito y dar frutos, tal y como nos invita el Señor, y, hoy, esto es lo que vemos aquí"
También fue importante, en este sentido, el trabajo iniciado por el predecesor de Gordo, Enric Benavent, nombrado arzobispo de Valencia por parte del papa Francisco en 2022: “Nos dejó un trabajo sinodal muy bien hecho y, gracias a ello, hemos mantenido sus coordenadas”, detallaba el obispo de Tortosa. Unas razones de peso por haber adquirido experiencia y, al mismo tiempo, “hacer crecer a la Iglesia tortosina”, añadía.
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