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El actual templo no se encuentra en situación de deterioro
El pasado 15 de mayo, en plena campaña electoral, se publicaba en “El Diario Vasco” una noticia informando de las negociaciones que se están llevando a cabo entre el Ayuntamiento de Donostia y el Obispado para la venta de la parcela en la que se ubican la Parroquia de la Sagrada Familia y Aterpe, que fue matizado por el Obispado al día siguiente.
Ante estas dos noticias, y la alarma generada por las mismas, el Consejo Parroquial de la Sagrada Familia decidió acudir al Obispo Munilla, al que informó de que las noticias dadas no se ajustaban con la verdad, debido a:
Que el actual templo de la Sagrada Familia no se encuentra en una situación de “progresivo deterioro” tal y como decía la nota del Obispado. La Parroquia, y el Obispado, disponen de un estudio de arquitectura en el que en el año 2008 se concluía que el templo tenía garantizada una durabilidad de 50 años sin problemas estructurales, siempre y cuando se acometieran diversas inversiones en obras de mejora. Estas obras han sido financiadas todas ellas con préstamos que son pagados con las aportaciones de toda la Comunidad parroquial.
Que ni el Consejo ni la Comunidad parroquial de la Sagrada Familia habían participado ni habían sido consultados por el Obispado en ningún aspecto relativo a la venta de la parcela que actualmente ocupa la parroquia. Se mostró el malestar porque estas negociaciones se estaban realizando unilateralmente por parte del Obispado y sin contar en absoluto con la Comunidad, que son quienes han aportado todos los recursos, personales y económicos, al mantenimiento y estabilidad del templo y de las actividades parroquiales durante los últimos 50 años.
El Obispo busca la destitución de este Consejo que representa a la Comunidad, para formar uno acorde a sus intereses urbanísticos
La reacción del Obispo Munilla ante estas afirmaciones fue de indiferencia pero no de inacción. Y en las siguientes semanas, en vez de colaborar con el Consejo parroquial para encauzar este asunto de una manera constructiva y colaborativa, la medida que ha tomado ha sido la continua amenaza de traslado forzado del párroco de la Sagrada Familia. Con ello el Obispo busca la destitución de este Consejo que representa a la Comunidad, para formar uno acorde a sus intereses urbanísticos, dejando a un lado a toda la Comunidad y lo más importante, la misión real de una Parroquia, que está muy lejos de los ladrillos.
El Consejo Parroquial de la Sagrada Familia quiere denunciar firmemente esta actitud absolutista y solicitar que se paren todas las actividades de especulación urbanísticas previstas, y que todo ello sea tratado con el actual equipo de la Comunidad, párroco y Consejo, de una forma transparente, colaborativa y basada en el respeto.
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