La Plenaria de noviembre vendrá marcada por la elección del vicesecretario general de Asuntos Económicos
¿Es Alfredo Dagnino el 'tapado' para sustituir a Barriocanal?
Monseñor Prieto invita a los fieles a unirse a esta jornada
(Archisantiago).- Con el lema “Caminemos en una vida nueva” (Rom 6,4) la Diócesis de Santiago de Compostela se une a la celebración de las “24 Horas para el Señor”, un día de oración ante el Santísimo que, por deseo del Papa Francisco, busca redescubrir la importancia del encuentro personal con Dios y de la Reconciliación con Él a través del Sacramento de la penitencia.
Se trata de una iniciativa que brota del jubileo del año de la misericordia, y que el Santo padre ha querido que se celebrara el viernes y sábado que anteceden al IV domingo de cuaresma, que este año son los días 8 y 9 de marzo.
El arzobispo de Santiago, mons. Francisco Prieto, invita a todos los diocesanos a que las “24 Horas para el Señor”, sean “esas 24 horas de vuestra vida ante el Señor y con el Señor “. Y añade, “la Cuaresma nos lleva hacia la Pascua, ¿por qué no orar con el Señor para que alumbre la vida nueva en cada uno de nosotros?
También te puede interesar
La Plenaria de noviembre vendrá marcada por la elección del vicesecretario general de Asuntos Económicos
¿Es Alfredo Dagnino el 'tapado' para sustituir a Barriocanal?
El prelado se sintió mal durante la noche, y los servicios médicos no pudieron hacer nada
Fallece, de un infarto fulminante, José Antonio Álvarez, obispo auxiliar de Madrid
En el marco del acto por el Trabajo Decente
Homenaje a Juan Mari Lechosa, militante de la HOAC, "fe encarnada y compromiso obrero"
La ceremonia es la primera presidida por el nuevo obispo de Lleida, Daniel Palau
Devoción y memoria: la Catedral de Lleida acoge la ofrenda de los descendientes del beato Francesc Castelló
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma