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El párroco de Palacios del Sil habla de acogida y esperanza en medio de los incendios de este verano
(Agencia Flama).- Este verano ha habido graves incendios en diversos puntos de la geografía española más allá de Cataluña. En especial en Galicia, Extremadura y Castilla y León; una comunidad autónoma, esta última, donde vive Carlos Martínez, sacerdote de Palacios del Sil, una población de 844 habitantes.
Martínez explica a Flama cómo su parroquia se convirtió en uno de los puntos de acogida para las personas afectadas por los incendios, subrayando cómo estas trágicas circunstancias recuerdan la fragilidad de la naturaleza y la atención que debe ponerse en el cuidado de lo que, para el papa Francisco, es la Casa Común, como expresaba el pontífice en la encíclica Laudato si’.
-¿Cómo vive la parroquia de Palacios del Sil esta situación excepcional?
-La vivimos con dolor, porque muchos de los que han tenido que dejar sus hogares son conocidos, amigos, incluso familiares de feligreses. Pero también con esperanza, porque hemos visto cómo la gente se ha volcado para ayudar. La parroquia se ha convertido en un lugar de encuentro, de escucha y de oración. Hemos celebrado vigilias, hemos acompañado a las familias en el pabellón municipal que habilitó Cruz Roja como espacio de acogida, y también hemos puesto a disposición nuestros espacios parroquiales para acoger a quien lo necesitara.
"La gente lleva años pidiendo medidas para limpiar los bosques y los caminos, y se siente desatendida. Estos incendios nos recuerdan que no podemos desatender la Tierra"
-¿Qué gestos concretos de solidaridad destacaría?
-Me impresiona la rapidez con la que algunos vecinos se han organizado. Ha habido personas que han traído ropa, alimentos, colchones…, mientras otras han ofrecido sus casas para que nadie durmiera en la calle. También hemos recibido ayuda de Cáritas y de voluntarios de fuera de la comarca. Creo que la solidaridad ha sido más fuerte que el fuego. La fe, cuando es auténtica, se traduce en gestos concretos: compartir lo poco que se tiene, estar al lado de quien sufre, no dejar a nadie solo.
-Algunos vecinos se han mostrado críticos con la gestión forestal y la prevención. ¿Cómo percibe este malestar?
-Es un sentimiento comprensible. La gente lleva años pidiendo medidas para limpiar los bosques y los caminos, y se siente desatendida. Estos incendios nos recuerdan que no podemos desatender la Tierra. Como dice el papa Francisco en la encíclica Laudato si’, que este año cumple su décimo aniversario, la creación no es un recurso para explotar sin límites, es nuestra Casa Común.
-¿Qué mensaje quiere transmitir a las familias afectadas y a toda la comunidad?
-Que no pierdan la esperanza. Es duro perder bienes, tierras, recuerdos…, pero no estamos solos. Recientemente hemos pasado por otras situaciones difíciles como la pandemia o la DANA. Dios nos acompaña también en medio del fuego y de las cenizas, en medio del desconsuelo y de la oscuridad; y la comunidad cristiana está llamada a ser signo de esa presencia: ofreciendo consuelo, apoyo, luz y compañía. Estos días, más que nunca, comprendemos que somos hermanos y que necesitamos cuidarnos unos a otros. De hecho, todas las situaciones difíciles hacen aflorar a menudo sentimientos de fraternidad y gestos generosos.
"San Francisco, en su cántico, habla del 'hermano fuego' y de la 'hermana tierra'. Incluso aquello que hoy nos hace daño y nos asusta puede recordarnos que somos parte de una misma familia"
-¿Cómo se conecta todo esto con la celebración de los 800 años del Cántico de las Criaturas de san Francisco?
-Creo que este aniversario, y también el décimo aniversario de Laudato si’, nos invita a reconciliarnos con la creación. San Francisco, en su cántico, habla del “hermano fuego” y de la “hermana tierra”. Incluso aquello que hoy nos hace daño y nos asusta puede recordarnos que somos parte de una misma familia. Estos incendios son una llamada a repensar nuestro modo de vivir y a comprometernos de verdad con el cuidado de la naturaleza. Solo así podremos dejar a las futuras generaciones una tierra habitable.
-Además, dentro de pocos días, se celebra la Jornada Mundial de la Creación.
-Sí, exacto. Del 1 de septiembre al 4 de octubre, coincidiendo precisamente con la festividad de san Francisco de Asís, patrón de la ecología. El papa Francisco eligió el lema “Semillas de paz y esperanza” para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación de 2025, que marca el inicio del Tiempo de la Creación. Esta es una iniciativa ecuménica, que este año tendrá un significado especial, ya que coincidirá con el Año Jubilar y, como antes he dicho, con el décimo aniversario de la encíclica social Laudato si’, un documento clave del magisterio del obispo de Roma sobre ecología integral.
Esta celebración, para mí, es un signo de esperanza. Una de las lecturas o imágenes que probablemente se recordará es la del grano de trigo, que nos muestra que la vida siempre puede renacer, incluso en las condiciones más duras.
Creo que Dios sembrará semillas de vida en medio de las cenizas, y nos invita a confiar en que un nuevo comienzo es posible. La Jornada Mundial de la Creación nos ayudará a mantener la fe, la esperanza y a comprometernos para que este renacimiento sea real: cuidar la tierra, defenderla, trabajar unidos para que no se repitan tragedias semejantes.
"Creo que Dios sembrará semillas de vida en medio de las cenizas, y nos invita a confiar en que un nuevo comienzo es posible"
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