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El arzobispo pide a los educadores católicos que sean transmisores del Evangelio, "nuestra identidad"
(Archimadrid).- «Necesitamos escuchar al cardenal José Cobo directamente en primera persona y que conozca nuestros anhelos e inquietudes», ha confesado Miguel Ángel Fraile, presidente de Escuelas Católicas de Madrid, en la mañana de este jueves en el Seminario Conciliar de Madrid.
Allí ha tenido lugar la I Asamblea de titulares y directores de Escuelas Católicas de Madrid. Una red formada por 340 centros educativos «que son y se sienten Iglesia peregrina, samaritana y sinodal». Y que, como ha reivindicado Fraile, «con su presencia histórica en la sociedad sea más justa y abierta».
En su saludo a los directores y titulares, el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, les ha dicho que «estáis en la vanguardia de la Iglesia», pues es en la escuela donde «se está debatiendo el valor misionero». Les ha recordado que en su reciente Carta Pastoral explica que «vivimos en un cambio de época, desde Galileo no hemos asistido a un cambio tan brutal de la concepción de nuestro mundo». En ese contexto, ha reivindicado que «la escuela tiene el reto de dar una respuesta a estos clamores».
El cardenal les ha señalado que «nuestra educación tiene la misión de, juntos, ver cómo esos signos los convertimos en pedagogía y testimonio». «La renovación de la escuela católica no son solo técnicas, va a necesitar una reflexión por nuestro tiempo», ha reivindicado. Y ha propuesto dos verbos para lograrlo, «adaptarnos y discernir».
Para esta misión, el arzobispo de Madrid les ha ofrecido la ayuda de la Iglesia. «Dadnos la lata, necesitamos que le contéis lo que veis a las parroquias y universidades católicas, en los lugares donde se está viviendo la comunidad y la integración». «Necesitamos oíros, no solo que penséis, sino que esa reflexión nos la deis», ha añadido.
En cuanto a la identidad de los centros, el arzobispo de Madrid les ha recordado que «nuestra primera presencia, que nadie nos la puede quitar y vamos a defender a corazón abierto, es el Evangelio». «Es la base, no una ideología ni partido político, que descubre la dignidad de cada persona», ha matizado. Ha recalcado la diferencia entre «evangelizar» y «adoctrinar». «No se trata de transmitir conocimientos sino de descubrir la dignidad de cada persona», se ha reiterado.
Y ha confiado esta responsabilidad a los «educadores católicos, que tienen una identidad clara y son transmisores del Evangelio». «En la Iglesia no funcionamos por libros sino por personas y no habría escuela católicas si no hay católicos». Ha advertido de que «no podemos hacer de nuestras escuelas un club de fans de lo católico sino lugares misioneros». «Nuestra función no es que vengan los católicos a refugiarse», ha matizado.
Finalmente, les ha encargado que «no perdáis esa sensibilidad de ser misioneros, en horas altas y en horas bajas. No perdáis nunca vuestra vocación misionera». Y les ha dado la misión de desarrollar en los colegios «una comunidad cercana» porque, si no, «la evangelización está incompleta».
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