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El drama "no se soluciona con la 'renta básica', ni con un salario mínimo universal"
“La Iglesia no puede erradicar el paro. Y, sin embargo, puede ayudar mucho a remediar sus consecuencias y a cambiar las conciencias en vistas de un nuevo orden económico”. El cardenal de Valencia, Antonio Cañizares, ha lanzado una carta pastoral en la que aborda “el drama del paro” y anuncia la creación de una “Comisión Diocesana por el Empleo y Contra el Paro”, que cree, junto a Cáritas, “fondos de ayuda”. Y predica con el ejemplo.
“Habría que abrir ya una cuenta para recaudar fondos, que abro con mi aportación durante tiempo indefinido de mi nómina mensual de la Conferencia Episcopal”. Esos fondos “no suprimirán el paro, sin duda, pero remediarán las consecuencias del paro en algunos casos extremos y serán una prueba de verdad de la cercanía a los desempleados y del interés por ellos”.
“Nos encontramos ante una cifra oficial de parados en España que a todos nos sobrecoge y asusta”, arranca Cañizares, que observa “un récord histórico del paro, que amenaza con aumentar, y más después de los pactos oscuros tan comentados y criticados por amplios sectores de población y que dañan incluso la democracia reconquistada con tantos esfuerzos”.
Una situación dramática, escribe el arzobispo, que “no podemos desligar esta situación de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del covid-19”, ni de “la gran crisis de humanidad, moral, espiritual y cultural en que está acaeciendo esta misma pandemia”, la paralización de la economía y la destrucción de grandes y medianas empresas o neogcios familiares.
“Nos encontramos en un momento de gravedad extrema y suma dificultad que reclama respuestas y soluciones no sólo paliativas sino soluciones de superación real y eficaz. Y, por eso, creo una Comisión Diocesana en Valencia por el Empleo y contra el Paro”, anunció Cañizares, quien insistió en que “esta situación, dolorosísima y difícil, reclama respuestas decididas y claras”, “no se soluciona con la así llamada 'renta básica', ni con un salario mínimo universal, a cargo del Estado, que paliase momentáneamente efectos como el hambre y otras situaciones dramáticas, lo agravaría”.
“Lo primero es el trabajo, la posibilidad del trabajo, la dignidad del trabajo que no se puede quitar o “robar”, con expresión del papa Francisco”, añadió. “Este debiera ser objetivo prioritario de la actuación del gobierno: trabajo y trabajo, puestos de trabajo y empleo decente y digno; pero también, estimo, habría de serlo de toda la sociedad, porque es una cuestión que afecta a todos y a todos incumbe su superación y la erradicación de sus causas”.
Y es que, “el paro, sin duda alguna, es una de las peores calamidades de nuestra sociedad; uno de los peores males que la aquejan; el paro de hoy no es un mal más entre los muchos que padece nuestro mundo enfermo, y no sólo del covid-19; constituye, de hecho, una especie de tumor maligno muy profundo y agresivo, con grandes y graves ramificaciones, que -¿por qué no decirlo?- está juzgando a nuestra sociedad y condenando a un mundo, y a un modo de vivir como el nuestro”.
Para Cañizares, la situación se agrava en “la sociedad posmoderna, materialista, hedonista, sin rumbo, libertaria, afectada por una gran crisis cultural y moral, con pérdida muy notable de la verdad, inmersa y dominada en un relativismo feroz, sumida en el engaño y la mentira” y,
“por lo que se refiere a España con un gobierno social-comunista que parece que valora más el interés propio e ideológico y el poder por encima de la justicia”.
“Nadie puede sentirse espectador desde fuera ante el paro. El paro juzga a una sociedad como la nuestra. Más aún, el paro condena a un mundo como el nuestro. Todos, ante el paro masivo, somos y debemos sentirnos solidarios y responsables, de manera particular los cristianos”, culminó el purpurado, que muestra sus condolencia a las familias de los fallecidos durante la pandemia, y a los voluntarios y profesionales, que han demostrado “tan alto ejemplo de virtud, servicio y valor a toda la sociedad, y por la esperanza a la que nos mueven. Dios no nos deja en la estacada”.
“No se trata de acudir a subvencionar la renta mínima, sino de proporcionar y favorecer puestos de trabajo, no destruir empleos sino crearlos. Así se evitará algo tan dañino como el estado de dependencia, de consecuencias tan funestas”, finaliza Cañizares.
Para leer la carta completa, pincha aquí:
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