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El cardenal celebra su funeral en la catedral de Valencia
(Diócesis de Valencia).- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, presidió ayer por la tarde, en la Catedral de Valencia, abarrotada de fieles, la misa exequial por el eterno descanso del canónigo celador del Santo Cáliz de la Catedral, Juan Miguel Díaz Rodelas, al que ha definido como “un sacerdote de cuerpo entero que siempre transmitía alegría y comunicaba paz”.
En su homilía, el cardenal Cañizares ha resaltado sobre todo “su permanente disponibilidad para todos”. “Le veíamos siempre con una sonrisa en los labios, los ojos rezumando alegría y comprensión”, ha señalado el Arzobispo, quien ha descrito a Juan Miguel Díaz Rodelas, “como un signo pascual que transparentaba en vida el misterio de la Resurrección”, y ha insistido en que “la palabra de Dios siempre estuvo en su boca y en su corazón”.
Después de recordar al santo Job, “el Señor nos lo dio, el Señor nos lo quitó, bendito sea el Señor”, el titular de la archidiócesis de Valencia ha recordado en su homilía la “vida de servicio en la docencia, en la investigación y en la cátedra de Sagradas Escrituras, de la facultad de Teología, en la que tanto bien hizo”, así como en la Catedral de Valencia, “donde velaba la reliquia más preciada y querida”.
“Toda la Iglesia en España le debe también su aportación a la versión española de la Sagrada Biblia”, de la que fue secretario técnico y su aportación en la tercera edición del misal romano.
Junto al Arzobispo han concelebrado los obispos de Mallorca y Menorca, monseñores Sebastià Taltavull y Francisco Conesa; monseñor Enrique Benavent, obispo de Tortosa; monseñor Casimiro López Llorente, obispo de Segorbe-Castellón; los obispo eméritos de Lleida y Zaragoza, monseñores Joan Piris y Manuel Ureña; el obispo auxiliar de Valencia, monseñor Javier Salinas y monseñor Martinez Camino, obispo auxiliar de Madrid, así como cerca de 200 sacerdotes.
Al finalizar la eucaristía, en nombre de la familia y los amigos, ha intervenido el hijo de uno de los matrimonios de los que Díaz Rodelas fue consiliario, quien ha destacado al sacerdote como un hombre “intelectualmente preparadísimo, pero al que su riqueza no le venía por su formación, si no por su fe tan cultivada y adulta”. Igualmente, ha resaltado su condición de “hermano mayor y amigo leal”, cuya “riqueza espiritual y pastoral” continuará “cuidando de nosotros”. La misa exequial por su eterno descanso ha concluido con la salida del féretro arropado por una ovación de todos los fieles que abarrotaban la Catedral.
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