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Se adaptó a la sociedad "que le tocó vivir" en Toledo
La jefa de Pintura Española del Renacimiento y Primer Naturalismo del Museo del Prado, Leticia Ruiz, ha afirmado a Efe que El Greco “era más un pintor intelectual que un místico" y, en realidad, es "un pintor que se amoldó a la realidad que le tocó vivir en la mitad de su vida, cuando llegó a España”.
Leticia Ruiz (Santander, 1961) ha disertado este martes en Logroño sobre Domenicos Theotocopoulos (Candía, Creta, 1541-Toledo, 1614), conocido como el Greco, dentro del curso “Los genios del Prado”, organizado por las Fundaciones UNIR y Amigos del Museo del Prado.
“El Greco -ha añadido- es un pintor del que vamos conociendo cada vez más cosas y, sobre todo, vamos rompiendo más mitos y falsedades”, entre las que se encuentran que tenía astigmatismo y su misticismo, “en el sentido de que parece el intérprete del alma de lo español o del alma castellana”.
Ha explicado que “no era tanto un místico o un pintor apegado a una espiritualidad mística, sino un pintor con una enorme capacidad para adaptarse a la sociedad que le tocó vivir”.
El Greco “tuvo un proceso formativo mucho más complejo que el que tuvieron sus contemporáneos porque se formó como maestro bizantino, que, al final, se convirtió en un pintor granado en la España a la que llega en 1577”, ha subrayado.
Las características singulares de su arte, ha proseguido, junto con su formación y su recorrido biográfico, convirtieron a este artista en un pintor diferente ya en su época, quien, tras su muerte, pasó “al olvido completo y luego fue recuperado por los artistas de la modernidad a finales del siglo XIX y principios del XX”.
Ha detallado que, en primer lugar, El Greco fue un pintor bizantino y, luego, “adoptó las formas del renacimiento italiano, de forma principal, el mundo veneciano”, para, después, ya en España, “ser el pintor que realmente da de sí todas esas posibilidades desde una formación muy larga y muy compleja”.
“Se comportó como un pintor a la manera veneciana en sus primeros años en España, conocedor de la importancia que tuvo Tiziano en las colecciones reales españolas", según esta experta, y, luego, "conforme acabó el siglo XVI, tuvo una derivada muy personal, donde ya mostró esa complejidad que llevaba consigo”.
Ha señalado que “El Greco es un pintor que tiene personalidad propia, de los pocos que se identifican en los inventarios de las colecciones privadas a lo largo de los siglos XVII y XVIII", porque "él tuvo siempre la idea de tener un estilo propio, que le diferenciara de cualquier otro maestro, incluso de Tiziano, el pintor al que más se parece en los primeros años de vida en Toledo”. “Un estilo que demuestra que es un pintor que se adaptó al mercado artístico de Toledo, donde tuvo muy pocos encargos fundamentales, pero sí que supo hacer algunas de las iconografías que van a perdurar a lo largo de todo el siglo XVII”, ha concluido Ruiz, quien ha sido comisaria de varias exposiciones, como la de "El Greco: arte y oficio".
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