Extraido de "Trama divina, hilvanes humanos" (Ed. PPC)
Hemos hecho lo que teniamos que hacer... dejar a Dios ser Dios.
Un papa ecuménico a carta cabal
“..Felices los perseguidos por causa de la Justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos..” (Mt. 5:10)
Cuando pienso en Francisco, pienso en este texto de la Biblia y de cómo esta porción de las bienaventuranzas se hace y se hizo real en todo su trayecto Pastor-Papa y vida personal como también ministerial.
Como Evangelico crecí dentro de una esfera que miraba y escuchaba a tientas todo lo que tenía que ver con el Papa, el Vaticano y su Iglesia, perseguiamos y perseguimos todo aquello que pensamos en nuestra finitud e ignorancia que no es parte con nosotros, que no se amolda a nuestras doctrinas y teologías y que no proclaman en nuestro entender la verdad correcta de Jesus.
Pero fue en esos instantes de la vida, con sus idas, vueltas y transiciones tan particulares que la sonrisa y la felicidad de Francisco que siempre lo representó, apareció en mi vida. el tipo de felicidad que transmitía Francisco, el cual lo hacía “Bienaventurado” se fundamentaba en este “otro mundo posible: sin fronteras ni barreras” que trascendieron más allá de sus propias encíclicas, esta se encarnaban en sus sonrisas, afectos, diálogos, escucha, ternuras y espacios que generaba: espacios de re-enfoque hacia lo descartado de la historia, espacios de acogidas y restauración a lo excluido de esta tierra.
El costo de ser bienaventurado, feliz y con una sonrisa que ama más allá de las fronteras y barreras le ocasionó el ser perseguido, criticado, rechazado y etiquetado, pero siempre ante toda las contra-respuestas que Francisco daba iba acompañado con una sonrisa fraterna, de amor, de perdón si es necesario y un deseo de eterna hermandad.
Francisco a mi forma de ver, sentir y juzgar en cuanto a su vida, teología y praxis siempre estaba impulsada y motivada por la Justicia de Dios, la Justicia de los cielos que desciende y camina con todos aquellos vulnerados y envueltos en tantas injusticias, me encanta ver a Francisco como alguien que persiguió con toda la totalidad de su ser la reivindicación, dignidad y respeto de los pobres, y no es que solamente hablo de los Pobres económicamente, sino que redimensionar el concepto de Pobreza más allá de las propias ideologías y políticas.
Hablo de la Pobreza en cuanto a un universo y creación que gime, hablo de pobreza ante la intolerancia hacia la diversidad, hablo de pobreza en cuanto a estructura que oprime, hablo de pobreza y denunció contra ella en cuanto al prójimo en todas sus condiciones es maltratado, invisibilizado, marginado - con sus luces y sombras Francisco trato de seguir el ejemplo de su Maestro, de sentir y no cambiar la raíz de su pueblo (De nuestros pueblos latinoamericanos). Francisco, apropio aquello que Edward Schillebeeckx mencionó: “...De que Dios se encuentra de lado del bien y eso beneficia a todos los seres humanos, y de ese lado tenemos que ponernos los que seguimos a Jesus en vida para no confiscar..”
Como migrante paraguayo evangélico: Francisco se volvió y es un referente de que Dios está presente más allá de mis propios paradigmas teológicos y que Dios se hace vivo y liberador en los caminos donde menos esperamos, que en el fango y en todo sitio donde no se respete la vida del “otro/otra” Dios está ahi revolucionando y persiguiendo para que el Reino de Dios alumbre sobre todo mal y tinieblas.
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