Extraido de "Trama divina, hilvanes humanos" (Ed. PPC)
Hemos hecho lo que teniamos que hacer... dejar a Dios ser Dios.
ecología integral e iglesia sinodal en Mallorca
Ecología integral y sinodalidad en Mallorca (Laudato si)
Profesionales Cristianos y Ecología
La edición del libro de PPC sobre “Laudato si” y la consiliaría de profesionales cristianos me ha conducido a visitar una tierra por primera vez, en las islas baleares. En concreto a Palma, en la isla de Mallorca. Allí un buen grupo de profesionales cristianos comprometidos que vienen caminando en procesos de vida y de fe compartida desde 1991, iniciados con Gabriel Mengual, nos llamaron y nos acogieron para compartir una jornada de oración y trabajo acerca de la ecología integral por ser la temática que nos va a ocupar durante este trienio a todo el movimiento en España. Se trataba de avanzar en la profundización de esta propuesta que viene animada por el Papa Francisco desde la Laudato si, como un planteamiento de evangelización y entrega a favor del mundo para que tenga vida, respondiendo a los retos más importantes que la humanidad tiene planteados actualmente tanto respecto al ser humano como a toda la creación de la que forma parte como naturaleza.
Allí fuimos desgranando cinco claves acerca de esta temática y una propuesta de vida, centrada en la sobriedad del buen vivir. Todo ello en el contexto del último sínodo panamazónico y avanzando modos de trabajo, reflexión y acción que nos conduzcan a ese otro mundo que es posible, que para nosotros es un ya del Reino y que nos invita al compromiso por su justicia y su verdad, con predilección por los que más sufren el dolor y la pobreza que causan los males de la contaminación, la inequidad, el cambio climático, la tecnologización, la rapidación,etc. Todo ello desde un descubrimiento del evangelio de la creación, de la buena noticia que ahora y aquí es necesario proclamar y testimoniar.
Tres líneas fundamentales: Alegría del evangelio, conversión ecológica y sinodalidad.
Allí hemos hablado de las tres líneas fundamentales que se están proponiendo a nivel eclesial en esta etapa pastoral: por una parte la vuelta a la originalidad y centralidad del evangelio y de Cristo, para recobrar la alegría que hemos de experimentar y compartir, fieles al concilio Vaticano II, en su deseo de ser iglesia en el mundo. Junto a ello, la necesidad de una conversión radical, la que ofrece vías de vida que no vienen por el éxito y la pura eficacia de un comercio, de una producción y del puro consumo, sino por el cuidado de la tierra y de la humanidad en un modo de vivir que a fuerza de ser más humano y natural hace más felicitante y justa la vida de todos, la conversión ecológica integral. Y junto a eso, un elemento, que es "conditio sine qua non" para que la Iglesia pueda ser evangelizada y evangelizadora, como es su condición de sinodal. La sinodalidad que se abre a la realidad de lo comunitario y de lo familiar, como única vía posible de ser verdadero sacramento de la unidad de la Iglesia, para dar razón de la esperanza hoy. Otro modo y modelo de Iglesia, para ser más auténtica a ella misma, en su ser y su hacer. Una sinodalidad que viene del pan compartido y del vino consagrado, de un mismo Cristo que es todo en todos y en el que hemos sido bautizados para avanzar junto en una dirección de sentido y de salvación. Una iglesia en la que los ministerios se verifican por su servicio y su saber ponerse los últimos para la que comunidad tenga vida, sin buscarse a sí mismos, ni entender la autoridad como un poder sino como la clave de comunión en la búsqueda participativa y activa de todos los miembros de la comunidad. Ahí nos sentimos alegres e integrados los movimientos de Juventud estudiante católica y de profesionales cristianos, que hacemos propuestas concretas para construir nuestras iglesias diocesanas con los obispos en esta dirección evangelizadora para hoy. Por eso estábamos allí Edu Martín, presidente de JEC, y yo, como consiliario de Profesionales cristianos.
Sebastiá Taltavull, un obispo para una iglesia sinodal
En esta jornada y encuentro, ha sido tanto para mí como para Edu, que me ha acompañado, una experiencia de iglesia sinodal profunda. Edu como joven, así resumía nuestra estancia en Mallorca, “me he sentido iglesia y sinodal cien por cien”, cosa que me cuesta en otros espacios eclesiásticos. Tanto por la comunidad de jóvenes con la que estuvimos y sus acompañantes, como por la comunidad de profesionales y los que se sumaron al evento. Pero destacaba este joven el modo de ser y estar del obispo. Haber pasado una jornada completa como uno más en la asamblea, aportando con una riqueza extraordinaria al tema que tratábamos, mostrando sus deseos, sus debilidades y sus temores, con respecto a su iglesia diocesana en el momento que vive. Irradiando alegría y esperanza, desde la debilidad y los retos que se plantean, creyendo en la posibilidad de la transformación y de más autenticidad en la comunidad eclesial que preside y sirve.
En el mismo tono, los laicos que allí participaban, se sentían parte de un mismo proyecto, sintonizaban perfectamente con lo que se estaba proponiendo, y conocían la línea compartida de pastoral que este pastor guiaba y acompañaba. A mí me llamó mucho la atención un detalle simbólico, que deseo conocer más para compartirlo, acababa de salir de imprenta su carta pastoral con el proyecto diocesano, después de haberlo estado trabajando un año y medio, con las distintas realidades eclesiales: cáritas, catequesis, ecología, pastoral universitaria, turismo… Estaba gozoso con este fruto, lo presentaba a todos con un cariño tremendo. Pero no lo daba cerrado, sino totalmente abierto, en un formato de cuaderno, donde cada apartado o dimensión lleva varias páginas en blanco para que uno puede comentar, sumar, criticar, proponer… lo que piensa, tanto a nivel personal, como grupal, parroquial, de movimiento, congregación,etc. Y un correo electrónico directo y personal del propio pastor para poder conectar y comunicar, de tal manera que se pueda producir un verdadero diálogo y encuentro entre él y su comunidad diocesana.
Algunos de los laicos presentes me daban testimonio de que esas propuestas habían sido elaboradas en contraste con las bases pastorales de cada dimensión, reflexionadas juntos y elaboradas en comunión dialogante. Realmente ese fue el estilo que vivió con nosotros, en el encuentro y al día siguiente en el obispado y en su propia casa en la que nos recibió como hermanos y nos hizo beber un vaso de agua fresca, como discípulos enviados del Señor. Hasta nos explicó su escudo y su simbología. Algo que no tuvo que explicar mucho fue el lema elegido como obispo, porque lo hizo vida con nosotros: “Vosotros sois mis amigos” (Jn 15,14a). Precisamente hoy, 25 noviembre, es el segundo aniversario del inicio de su ministerio episcopal en esa diócesis .Gracias.
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