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Mensaje episcopal emanado de reciente asamblea plenaria
En lo central, un nuevo llamado a la esperanza formularon los obispos de Chile al término de la 129ª Asamblea Plenaria celebrada entre el 15 y el 19 de abril de 2024. El documento que informa de dicha reunión, como en otras oportunidades, da cuenta de un popurrí de temas generales y va dirigido, en primer lugar, "a la comunidad eclesial", y luego "a todas las personas de buena voluntad del país", según indica.
Los obispos señalan que "a nivel eclesial hemos mirado con detención el avance y aportes al Sínodo de la Sinodalidad al que nos convocó el Papa Francisco".
Pero luego de "mirar”, añade que "nos alegramos de las reflexiones y aportes entregados por nuestras diócesis" que fueron enviadas para "enriquecer el discernimiento que se lleva a cabo en la Iglesia universal en torno a la sinodalidad".
Por ello, indican que "animamos a todas las comunidades a que, en este Año de la Oración, en preparación al Jubileo del 2025, nos constituyamos en 'Peregrinos de la esperanza' para seguir cultivando y haciendo crecer las semillas del Evangelio".
Añaden los obispos que ante "la escasez de sacerdotes para la adecuada atención pastoral de nuestras comunidades, hemos dedicado un espacio para dialogar y discernir caminos de posibles soluciones".
Para ello, el documento de los obispos señala que hay que intensificar la oración por las vocaciones e invita "a quienes sienten el llamado del Señor, para que se dejen interpelar por lo que se les pueda estar ofreciendo en vistas al sacerdocio ministerial y la vida consagrada".
Respeto de la realidad del país, afirman que "queremos aportar una palabra de esperanza mirando a Jesucristo y su Evangelio".
Así, en su diagnóstico vuelven a señalar lo ya dicho el 14 de marzo pasado: "la gran cantidad de hechos violentos, incluido el aumento dramático de los homicidios, son una expresión de la misma y han creado un temor, que para todos es notorio. El desprecio por la vida, el atropello a la propiedad privada y a las leyes se ha convertido en algo habitual. La expansión de la droga y la presencia del crimen organizado, no conocido en Chile, está destruyendo los elementos esenciales de la vida ciudadana y en par cular nuestros barrios, familias y nuestra juventud”.
Posteriormente, los obispos se detienen en el problema migratorio. Aquí sostienen que "vemos en los hermanos migrantes la voz de Dios que nos interpela. Entendemos que los sueños de miles de personas migrantes que han llegado a nuestro territorio y aman este país, nos mueven a ser de nuestra patria una mesa para todos. Como Iglesia conocemos lo que viven las personas migrantes, comparamos sus dolores, anhelos y esperanzas".
Y en vista al próximo proceso los prelados repiten llamamientos anteriores señalando: "convocamos a participar con respeto y cuidar la sana convivencia, a buscar los acuerdos políticos y sociales que favorezcan el bien común de la nación y a no caer en descalificaciones y polarizaciones que solo nos llevan a dividirnos e impiden construir una patria para todos".
Antes de la asamblea plenaria, monseñor Fernando chomalí fue entrevistado por un diario de circulación nacional donde sí apuntó en concreto a la realidad política.
Aludiendo a una carta firmada por diversas confesiones religiosas en marzo pasado (ver Religión Digital) sobre el deterioro de las relaciones cívicas, el arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí que en ese momento además presidía el E´piscopado, insistió en la necesidad de que los políticos lleguen a grandes acuerdos en temas como la seguridad y la educación. Afirmó, además, que la Iglesia puede jugar un rol importante en este proceso, invitando a los actores políticos a centrarse en los aspectos fundamentales para el bienestar de los chilenos y migrantes.
“En Chile tenemos que fortalecer tres aspectos", señaló el arzobispo que ahora sigue como miembro del Comité Permanente después de las elecciones en esta asamblea. Y explicó en la entrevista: "primero, un proyecto común de qué sociedad queremos construir; luego, promover una ética individual a toda prueba y para ello es muy importante que tengamos sólidos principios morales que surgen con el amor a la verdad y al bien; y en tercer lugar, promover con más fuerza un sentido de comunidad y hacer ver que el todo es más importante que las partes y que el bien común se construye entre todos” (leer entrevista completa aquí).
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