“No tengo la menor duda de que Francisco está guiado por el Espíritu Santo”
Cuando Robert Prevost, hoy León XIV, concedió una entrevista exclusiva a RD
Alex Vigeras lanza esta composición, totalmente gratuita
Los colores del desierto más árido del mundo hablan de la vida, la alegría y la esperanza de los pueblos que allí habitan, junto al dolor, la muerte, las catástrofes, la vulnerabilidad y la injusticia.
Esos se plaman en voces, zampoñas, charangos, tambores y bronces, entre otros instrumentos musicales, que se unen en una magistral sinfonía que llega al alma y que ayuda a hacer frente a las duras realidades del otro lado del desierto.
Son ingredientes melódicos que dan forma a un concierto de belleza litúrgica: la “Misa de Atacama”, y donde los pueblos originarios de América Latina, hallarán sonidos de identidad y pertenencia.
La inspiración poética vino a su autor, Alex vigueras, ss.cc. de una catástrofe natural del año 2015, cuando los pueblos del desierto fueron azotados por un gran aluvión que bajó de las montañas dejando 23 personas fallecidas, otras 65 desaparecida, y una incalculable pérdida de bienes materiales y de animales pertenecientes a familias pobres atacameñas.
La catástrofe se originó por el desbordamientos de ríos cuyos caudales aumentaron significativamente por inusuales lluvias en el área, que provocaron inundaciones en las localidades habitadas del desierto.
«Pero la gente renació y salió adelante con la fuerza de su fe», explica Alex Vigueras, el autor de esta misa que fue lanzada ayer a través del canal Youtube de los Sagrados Corazones, provincia de Chile y Argentina (ver aquí).
Su creador, Alex Vigueras Cherres, es también párroco del ayuntamiento (comuna) en Diego de Almagro, en la diócesis de Copiapó (región de Atacama). El pueblo se sitúa a 70 km al este de la ciudad de Chañaral y a 149 km al norte de Copiapó, tiene cerca de 15 mil habitantes, y su nombre recuerda al conquistador español homónimo.
Vigueras tiene un especial apego por el desierto, porque ahí nació en 1964, cuando su familia vivía en la Oficina Salitrera de Victoria, ubicada a 115 km al sureste de Iquique, ciudad donde se trasladó luego para vivir su resto de niñez y su juventud.
Desde hace 34 años es sacerdote de los Sagrados Corazones y junto con sus afanes teológicos y pastorales que son muy apreciados en la iglesia chilena, es otro «poeta y pastor» de la congregación inspirado en Esteban Gumucio, actual siervo de Dios y en proceso de beatificación.
Entre las creaciones, Vigueras destaca por la musicalización de varias obras de Esteban Gumucio, entre ellas «Nosotros los Leprosos», que es un homenaje a san Damián de Molokai, y la “Misa Pampina” que circula ampliamente en los sones de América Latina.
En esta nueva creación de Atacama, cuyos arreglos musicales corresponden a otro destacado músico laico chileno, Luciano Valdebenito, se sumó Patricia Ibarra, conocida directora coral, y una veintena de voces juveniles provenientes de distintos coros parroquiales de Santiago.
Los músicos del álbum también son chilenos, y tocan con otros famosos como el conjunto Inti Illimani y la cantante popular. feminista, Anita Tijoux. «A eso se debe la calidad que logramos», dice el religioso.
Además, también aportó con su arte en acuarela, Ximena Marambio, quien dio vida a la carátula del álbum.
«Espero aportar al repertorio musical litúrgico que está situado en el contexto latinomamericano», precisa Vigueras cuando fue entrevistado por Religión Digital. “La Misa de Atacama no solo es una obra para la liturgia en el mundo religioso. También es un aporte a la cultura y música andina”, añadió.
El autor explica que «se llama Misa de Atacama, por el contexto de la experiencia del aluvión donde la gente lo perdió todo y logró renacer. Incluso, la primera canción del álbum se llama Renacidos, cuya fuerza está dada por la fe de la gente», señaló.
Este álbum lo compuso Vigueras después de cursar estudios sistemáticos de composición musical, y como él mismo define "refleja una madurez en la creación melódica y una fuerte experiencia espiritual con el norte chileno".
A diferencia de la “Misa de Pampina”, que fue hecha a pedido de la agrupación «Hijos del Salitre», que congrega a gente que vivió en las oficinas salitreras de Chile y luego migró a las ciudades, la "Misa de Atacama" incluye culturalmente a todo el norte y región andina, señala Alex.
Una importante novedad, explica el religioso, es la inclusión de los sicuris, que es un instrumento de caña (llamado siku) que es conocido ampliamente como zampoña y muy propio de la región andina de América.
«En estos textos he trabajado mucho lo litúrgico –dice el autor a RD– y destaca como otra novedad que el canto de comunión esta inspirado en las Bodas de Caná”, que es un relectura cantada de ese pasaje del Evangelio. Y “uno puede hacer todo el camino de la eucaristía para culminar con una versión festiva al son del último tema de la misa», explica el autor.
La “Misa de Atacama”, ya está disponible en Spotify, y las partituras, pentagramas y demás detalles de la composición e interpretación original, se pueden solicitar directamemnte a Alex Vigueras, a su email que es a.vigueras@sscc.cl.
También te puede interesar
“No tengo la menor duda de que Francisco está guiado por el Espíritu Santo”
Cuando Robert Prevost, hoy León XIV, concedió una entrevista exclusiva a RD
Cardenal arzobispo de Sanmtiago, Fernando Chomali defiende a trabajadores
Chile: “Un día sagrado no se vende”: Iglesia rechaza apertura de tiendas comerciales en Viernes Santo
Será un espacio comunitario de discernimiento y formación.
Chile: Nueva iniciativa echa la red para fomentar las vocaciones sacerdotales
Sacerdote chileno Mariano Puga es un ícono del compromiso con los pobres
Comunidades populares de Santiago recuerdan a cura obrero
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma