El pecado de Sodoma y Gomorra.
A mucha gente de supuestos sólidos principios morales (como el Líder de la Caverna) les encanta este relato del génesis. Dios arrasa y destruye dos ciudades y un puñado del resto de las ciudades de las cercanías. Pero a mi me gusta este relato por otro motivo, por la misericordia de Dios. Y es que antes de la destrucción de las dos ciudades, Dios habla con Abraham:
La belleza de este relato reside en la propia misericordia de Dios. Es más, pareciera que hasta Dios esté dispuesto a rectificar una decisión que parecía ya había tomado. En cualquier caso, es misericordia. Otra cosa es que al llegar a la ciudad los emisarios de Dios, estos se encontrasen un panorama desolador, y forzara a Dios a eliminar estas ciudades no sin antes sacar a todos los justos como Lot, su mujer y sus hijas.
¿Y a que viene sacar este texto? Pues porque negros personajes, en especial el Líder de la Caverna, ha decidido condenar la democracia en España por permitirse en este país unas leyes que el considera injustas. Llamar injusto e inmoral a todo el sistema democrático, por unas pocas leyes que a muchos no nos gustan, es tener una carencia de misericordia con nuestra legislación. Porque nuestro sistema cuenta con muchas leyes justas, como esa que le concede la libertad de expresión, o esa que castigue a un ladrón que intente robar en su casa.
Si inmoral es todo el sistema democrático, ¿por qué no se marcha con su mujer, hijos e hijas y se establece en un estado más justo? Podría irse a Malta, o a al Estado del Vaticano. La gente que considera inmoral un sistema democrático, y más cuando realmente lo es y padece esa inmoralidad en su familia, acaba exiliada como muchos venezolanos que han sido perseguidos por las hordas de fanáticos de Hugo Chávez, o muchos políticos y empresarios vascos que tuvieron que irse por culpa de una sociedad impasible que estaba más dispuesta a quedarse mudos ante ETA que a salir como indignados a la calle a llevarse por delante a los batasunos.
Que propensión exagerada a la condena tiene este personaje, y más cuando su partido no ha podido recolectar las firmas necesarias para participar en unas elecciones generales, básicamente porque solo cuatro gatos iban a estampar su firma, y por cuatro apoyos no debe gastarse millones el estado en papeletas para una formación irrelevante y sujeta al capricho de un familiar de Blas Piñar.
PD: No me convences con tus endebles principios morales. No prácticas la misericordia, y encima eres tan rígido con la ley como un fariseo, sin siquiera contemplar la posibilidad de equivocarte. Con esa actitud tuya, lejos de parecerme un justo me pareces un necio.