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Este domingo la Iglesia celebra la Jornada Mundial por la Evangelización de todos los Pueblos
Este domingo la Iglesia celebra la Jornada Mundial por la Evangelización de todos los Pueblos, conocida entre nosotros como el día del Domund. El papa Francisco, en su mensaje para esta Jornada, comenta la parábola evangélica del banquete nupcial y, por eso, ha titulado su mensaje: «Id e invitad a todos al banquete» (cf. Mt 22,9), y nos recuerda que todos estamos llamados a ser discípulos misioneros de Cristo, cada uno según su condición de vida.
Este año vivo esta jornada misionera en Roma, participando en las reuniones del Sínodo sobre la sinodalidad; el Sínodo ya está en la fase final y, como dice el Papa, «deberá relanzar a la Iglesia hacia su compromiso prioritario, que es el anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo».
El mensaje del papa Francisco contiene tres elementos significativos que nos pueden hacer reflexionar sobre la vocación misionera de los cristianos: el Papa quiere que nos movamos, que invitemos a los demás y que todos compartamos un banquete. El Santo Padre nos anima a salir hacia fuera, quiere que salgamos de nuestras seguridades. Quiere que nos movamos, que no nos cansemos de participar en la misión que nos ha encomendado Cristo. Nos quiere misioneros llenos de alegría, quiere que seamos una Iglesia en salida. Y nos hace salir para encontrarnos con nuestros hermanos e invitarlos a conocer a Jesucristo y a construir todos juntos, con alegría, el Reino de Dios.
En la parábola de Mateo, el rey invita a todos al banquete de bodas de su hijo. Todos nosotros también somos invitados a disfrutar del banquete del Reino de los Cielos, un banquete fraterno, con la mesa llena de «manjares exquisitos» (Is 25,6b), donde reinan la justicia y la paz. En este banquete sublime nos alimentamos del pan de la Eucaristía y de la Palabra de Dios hasta nuestro encuentro con Él, Dios y Padre de misericordia.
En esta Jornada, es importante recordar la bella labor de nuestros misioneros y misioneras, que no desfallecen y que, ante la incertidumbre, siempre encuentran motivos para continuar.
Hoy, en esta Jornada, es importante recordar la bella labor de nuestros misioneros y misioneras, que no desfallecen y que, ante la incertidumbre, siempre encuentran motivos para continuar. El resultado de las colectas con motivo del Domund, que se realizan hoy en todas las diócesis, está íntegramente destinado al Fondo Universal de Solidaridad. Las Obras Misionales Pontificias utilizarán este Fondo, en nombre del Papa, para las necesidades de las obras misionales de toda la Iglesia.
Los misioneros son testigos fieles del amor de Dios, anuncian a Jesucristo de obra y palabra con ilusión, y son fieles al mandato que Cristo nos propone en el Evangelio: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos» (Mt 28,19).
Queridos hermanos y hermanas, recemos por todos aquellos que anuncian el Evangelio en todo el mundo y agradezcamos su encomiable labor. Gracias también a todos vosotros por vuestra generosidad y solidaridad con los misioneros y misioneras con motivo del día del Domund. Seamos generosos ayudando material y personalmente en la gran obra misionera de la Iglesia.
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