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"No se siente cómodo haciendo solo una «teología de escritorio»"
Pronto se cumplirán siete años desde la primera aparición pública del papa Francisco. Estábamos todos expectantes y la Iglesia vivía con emoción el relevo en el ministerio petrino. Hoy, en pleno tiempo de Adviento, os invito a reflexionar sobre lo que, hasta ahora, nos ha querido decir el obispo de Roma.
En su pontificado, el Santo Padre ha ido marcando una ruta, una nueva manera de actuar con un mensaje que ha llegado a católicos y a no católicos. Hace un mes, en el Ateneu Universitari Sant Pacià, celebramos el congreso La aportación del papa Francisco a la teología y a la pastoral de la Iglesia, en el que pudimos reflexionar sobre su pensamiento y sobre su praxis. En el camino que el Papa ha trazado, teología y pastoral son las dos caras de una misma moneda, no se pueden separar: hace teología desde la realidad y hace pastoral desde la teología.
El papa Francisco no se siente cómodo haciendo solo una «teología de escritorio», sino que también quiere hacer una «teología de rodillas» basada en la experiencia y en la oración. Imagina una Iglesia siempre dispuesta a salir de su confort y volcada totalmente en la misión, una misión que quizá no sea un camino de rosas ni sea siempre aplaudida, pero que no se detendrá en su deseo de hacer de este mundo un lugar más humano y más fraterno.
"El magisterio del Papa se centra en la misericordia evangélica y en el diálogo, dos elementos claves para reconstruir un mundo que amenaza ruina"
El Papa habla con frases elocuentes, pero, sobre todo, habla con sus gestos y con sus acciones. El Papa quiere que la Iglesia vea y observe las necesidades de las personas in situ, quiere que vayamos a la periferia a encontrar a los pobres, a escucharlos y atenderlos. La Iglesia debe ser madre de misericordia, amiga de los pobres y que hable al corazón a sus hijos.
Las palabras del Papa resuenan extramuros, más allá de los lugares de culto, van dirigidas a todos, creyentes y no creyentes. El papa Francisco se siente un pastor a quien el Señor ha encargado guiar no solo a su rebaño, sino también a las otras ovejas que no son de este rebaño, pero que escucharán la voz de Jesús y se convertirán en un solo rebaño (cf. Juan 10,16).
El Papa sale a la calle y no nos deja indiferentes con sus comentarios, es un buen comunicador, nos sorprende cuando habla, porque habla sin rodeos, con un lenguaje directo y personal. Acorta las distancias con expresiones cotidianas, muy comprensibles y con metáforas sugerentes. Es un pastor que a menudo nos da fraternos toques de atención para que reaccionemos ante la injusticia humana, ante la indiferencia hacia los demás y ante la destrucción de las personas y del planeta.
El magisterio del Papa se centra en la misericordia evangélica y en el diálogo, dos elementos claves para reconstruir un mundo que amenaza ruina y que, si no hacemos nada, se desmoronará. El Papa mira el futuro con una mirada de fe y de esperanza, cuya fuente es la alegría del Evangelio.
Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de Adviento, os animo a reflexionar sobre el mensaje del papa Francisco y a caminar todos juntos siguiendo sus pasos.
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