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"La gaviota" - (Otra parábola de resurrección)

Gaviotas - Cruchy

Es de noche.

No sé dónde duermen las gaviotas.

Tampoco sé si sueñan.

Se abrigarán con la oscuridad

y esperarán la mañana que siempre llega.

Déjame que te cuente

de una gaviota

que vi esta tarde.

Voló suave,

dirigida y cierta,

junto a mí.

¡Me dijo tanto!

Con su silencio intenso,

con su vuelo cierto,

con su hacerse al viento.

Déjame que te cuente.

¡Me dijo tanto!

Gaviotas 2

Me dijo que hace tiempo

vivió lo incierto,

se sintió muy sola

y se unió a los vientos.

Le pregunté en silencio.

Voló suave,

dirigida y cierta,

y me contó este cuento:

Cuando era niña

encontré una roca

alta, erguida, más alta que las olas.

En ella me posé tranquila

y me sentí gaviota.

Era mi roca.

Desde allí veía,

volaba un poco

y luego volvía.

Era mi roca.

En ella vivía.

Gaviotas 4

Me sentía gaviota.

Miraba las olas.

Cazaba tranquila.

Con mis pies en la roca

la vida seguía.

Pero un mediodía

la roca se hundió

sin razón.

sin aviso,

sin ton y sin son,

la roca se hundió.

¡Pobre gaviota!

Sin castillo quedó,

sin paz,

sin vida, sin sol,

sin su mirador.

Le dio miedo el viento,

el mar enfureció.

El miedo, las olas,

la noche, el dolor,

todo le asaltó.

Gaviotas 5

En silencio,

con su vuelo limpio,

suave en el viento,

segura en el tiempo,

miró hacia lo lejos

y luego me dijo:

La roca se hundió,

¿para qué mis patas?

¿para qué mi sol?

¿para qué las alas?

¿para qué los vientos?

¿para qué soy yo?

La roca se hundió.

Entre su vuelo y el viento,

con mi silencio, entendí el dolor.

¿Gaviota qué pasó?

Gaviotas 3

Con mirada limpia,

con el ala abierta,

con su vuelo cierto,

mi gaviota calló,

sonrió al cielo,

jugó con el viento,

me miró y finalmente dijo:

¡Ahora la roca soy yo!

Descubrí mi vuelo,

perdí el miedo al viento,

soy un ser nuevo.

¡La roca soy yo!

El castillo y el sol,

la paz, la vida,

la gracia del vuelo,

el cielo, las olas,

el mar y los juegos,

el viento... ¡soy yo!

Gaviotas 9

Me sentí gaviota,

descubrí mi vuelo,

perdí miedo al viento,

soy un ser nuevo.

¡La roca soy yo!

Y también soy la luz...

Extendí mis alas

y mi Dios, que es vida,

me levantó hacia sí.

Y ya no sé si en vuelo

me acaricia el Cielo

o soy yo

quien le acaricia a Él.

.

Peter A. Fraile (1)

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(1) Peter A. Fraile, sicólogo, teólogo y formador, es el creador de los Cursos "Integración de valores" y "Dinámica de la bondad".

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¡La roca soy yo!

Contra toda la "educación colgada" que nos han dado y todos los vientos del mundo.

Colgados de los otros, de la moda, de nuestros malos funcionamientos, del cuerpo, del ambiente, de la religión, de Dios...

Solo cuando se descubre que la Religión forma parte de mí mismo, que Dios es "lo más íntimo de mí mismo" (como decía san Agustín), "tú mejor tú" (como diría Pedro Salinas), solo entonces embocamos el camino de la plenitud, abrimos la alas y volamos hacia nuestra "misión de ser" en este mundo terrenal. Para encontrarnos e inundarnos de un Dios que nos levanta y no nos encadena.

Y se palpa la felicidad ya aquí...

¡Os lo deseo a todos con toda la pasión de mi corazón!

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Jairo del Agua

Z - cenefa flores
Z - cenefa flores

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LA VOZ DE LOS LECTORES:

Meditaciones

Cada vez que leo un nuevo artículo suyo, Jairo, repaso gozosa los que ya poseo y siempre encuentro algún pensamiento nuevo que me alimenta. Encontrar sus artículos fue como aire renovado. A veces, releyendo, me parecen totalmente nuevos. ¡Me alegra tanto su frescura! Por eso ansío que siga escribiendo con premura. Ya sé que no es sencillo, que ud. escribe desde lo hondo y eso no se puede forzar. Pero no deje de hacerlo, por favor.

Tiene algo especial dentro de su ser que le sobrepasa, le impulsa, le llama... respetando absolutamente su libertad. Está siendo llamado a descargar espaldas cansadas, indecisas, sumisas en exceso a la autoridad (porque así las formaron), agobiadas, no realizadas, sin encontrar al Dios que de alguna manera intuyen.

Tiene el don de pacificarme, suspenderme en el tiempo, sentir el gozo de la Palabra viva, animar mi seguimiento, confirmarme que merece la pena seguirle, aprender de Él, entregarme sin límites, buscarle incansablemente, amarle con toda la fuerza de mi corazón, dejarle hacer, y hacer yo, al mismo tiempo, aquello que esté en mis manos.

Que Él le bendiga a manos llenas, le ilumine para que siga sembrando con la semilla de su palabra escrita, de su querer encendido -que nos descubre sin rubor- para hacer que nuestros corazones se enciendan del mismo modo. ¡¡Gracias, mi buen Jairo, por haber entrado en mi vivir!!

Pilar blog

María Pilar García de Aguirre

Zaragoza - España

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Z - cenefa flores
Z - cenefa flores

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