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Una de las pinturas más famosas del maestro de Urbino
El retrato del papa León X fue realizado íntegramente por la mano del genio renacentista Rafael Sanzio y no fue completado por algunos discípulos, tal y como sostenían algunos estudiosos, según anunció hoy la Galería de los Uffizi de Florencia.
La pintura, datable en torno al 1518, es una de las más famosas del maestro de Urbino y muestra al pontífice León X sentado y acompañado a sus espaldas por los cardenales Giulio de Medici, a la postre Clemente VII, y Luigi de Rossi (a la derecha), ambos primos.
La obra ha regresado ahora a Los Uffizi tras exponerse en Roma en la gran muestra que conmemoró los 500 años de la muerte del genio. Un préstamo que el pasado febrero provocó la dimisión de cuatro asesores técnicos del museo florentino que recomendaban no cederla a la muestra de Roma debido a su fragilidad e importancia.
El retrato finalmente fue expuesto en el palacio del Quirinale de Roma y ahora será objeto de su propia exposición en casa, en los Uffizi, para explicar su minuciosa restauración durante los últimos tres años en el Opificio de las Piedras Duras florentino.
Durante su paso por el laboratorio ha recuperado su lustre y el característico color púrpura de las casullas del papa y de los cardenales. Pero además a lo largo de este proceso se ha llegado a la conclusión de que la obra es íntegramente de Rafael.
Varios estudiosos venían señalando que las figuras de los cardenales habían sido añadidas posteriormente, sin embargo una investigación de Los Uffizi ha descartado esa hipótesis. De hecho se ha "trazado íntegramente la trama de la pintura diseñada originalmente por Rafael" mediante técnicas como radiografía o la microscopia óptica y se ha determinado que "la obra se debe totalmente a la mano" del maestro Sanzio. Analizando el cuadro en profundidad se ha descubierto que bajo las capas de pintura hay una serie de bosquejos en los que ya se aprecia a los dos cardenales: "Esto significa por lo tanto que ya estaban pintados o añadidos en el boceto preparatorio", dicen Los Uffizi.
El retrato llegó a Florencia en 1518 para presidir la boda del sobrino de León X, Lorenzo de Mèdici, Duque de Urbino, con la noble francesa Madeleine de la Tour D'Auvergne, a cuyo banquete asistía el propio pontífice y los dos purpurados, de la misma dinastía medicea.
En la pintura el papa, hijo de Lorenzo el Magnífico, aparece sentado ante una riquísima Biblia y con una lente engarzada en oro, pues era conocida su miopía. "Con estos objetos maravillosos Rafael celebró la fuerza suprema del personaje y también el gusto refinado y la cultura de un miembro de la Casa Mèdici, un intelectual educado y que creció entre las colección de arte más célebres de su tiempo", explicó el director de los Uffizi, Eike Schmidt.
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