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Hasta el 23 de junio, la obra del artista ampurdanés se expone en la iglesia de San Marcello en el Corso
(Flama).- Durante las últimas dos semanas, la imagen que regala el interior de la iglesia de San Marcello en el Corso , situada en una de las calles más históricas de Roma —entre las plazas de Venezia y del Popolo—, es la de ríos de gente llenando los primeros metros de su enorme nave. Allí, una imponente pintura de más de dos metros de longitud como es la de El Cristo de Portlligat, de Salvador Dalí (1904-1989), atrae la expectación y genera un tapón irremediable en un espacio compartido con otro elemento: el dibujo, dentro de un relicario, que influyó el artista de Figueres para hacer su pintura, es decir, el de San Juan de la Cruz (1542-1591).
Esto será así hasta el 23 de junio, cuando se ponga fin a la muestra -gratuita- de dos objetos que nunca habían sido expuestos uno al lado del otro. Por un lado, la pintura de Dalí pasó, antes de aterrizar en Roma, por el Teatro-Museo Dalí de Figueres (del 25 de octubre del pasado año al 30 de abril de este año) y por otros países del mundo, siempre bajo la cesión que ha hecho la Galería de Arte y Museo Kelvingrove de Glasgow, y, por otra, el dibujo del religioso y poeta nunca había salido del Monasterio de la Encarnación de Ávila, donde el padre del surrealismo quedó deslumbrado por su modernidad tres años antes de ejecutar su obra.
Una obra, sobre un fondo negro, en la que aparece Jesús sin los atributos de la pasión, un aspecto que generó numerosas críticas al genio de Figueres. Además, lo que más llama la atención al crítico de arte y especialista en la obra de Dalí, Ricard Mas , es el punto de vista, tomado en perspectiva y desde arriba. La cabeza inclinada hacia abajo, ocultando el rostro de Jesús, prescinde de la melena típica de Jesucristo y de la corona de espinas. En la parte inferior del cuadro, se aprecia la bahía de Port Lligat con dos pescadores y una barca.
La muestra, que se relaciona con los proyectos culturales que ha impulsado el Vaticano para preparar el Jubileo del 2025, llama también la atención a decenas de catalanes y catalanas que se sienten interpelados al leer el nombre del artista en un panel que es visible desde múltiples puntos del exterior del templo. "Vemos a personas de otras partes del mundo que buscan quién era Dalí a través de su móvil después de fotografiar el lienzo, pero eso, afortunadamente, a nosotros no nos pasa", como manifiestan un grupo de jóvenes catalanas que el pasado viernes paseaban por la capital italiana, conscientes de la relevancia de la situación. Salvador Dalí está más vivo que nunca; ahora, también, en Roma.
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