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Presenta ción en la UCA de los dos primeros tomos de la trilogía
(Valores Religiosos).- . “No pretendimos escribir la historia, sino ser una voz a la que se podrán sumar otras, pero consideramos que lo hecho será un aporte ineludible”, dijo el sacerdote e historiador Guillermo Durán al presentar los primeros dos tomos de la trilogía de una ciclópea investigación sobre el papel de la Iglesia durante la violencia política que enlutó a la Argentina desde 1966 hasta 1983.
Bajo el título tomado de los evangelios “La verdad los hará libres”, el trabajo fue realizado por encargo de la Conferencia Episcopal en base a sus archivos y contó con el invalorable aporte de los archivos del Vaticano que por primera vez fueron abiertos por decisión del Papa Francisco pese a no haberse cumplido los 75 años desde ocurrido los hechos.
Además del padre Durán, participaron el padre Carlos Galli, decano de la facultad de Teología de la UCA; el padre Luis Liberti, doctor en teología coordinador de investigaciones en la facultad de Teología de la UCA, y Federico Tavelli, doctor en Teología y licenciado en Ciencias Políticas, especializado en Historia de la Iglesia.
Presentados en el auditorio San Agustín de a UCA, en Puerto Madero, el primer tomo indaga sobre las diversas posiciones dentro de la Iglesia de los procesos políticos y la violencia política, mientras que el segundo se adentra principalmente en su papel durante la última dictadura y el reclamo de los familiares de desaparecidos.
"En la Conferencia Episcopal se recibieron 11.605 cartas, 587 telegramas y 124 testimonios, pero muchas eran presentaciones reiteradas y respuestas"
Se incluye la correspondencia más representativa de los pedidos de intervención a la iglesia por desapariciones, que abarcó 3.115 casos respecto de las cartas enviadas a la Nunciatura. En la Conferencia Episcopal se recibieron 11.605 cartas, 587 telegramas y 124 testimonios, pero muchas eran presentaciones reiteradas y respuestas.
El padre Galli destacó que se tuvo en cuenta toda expresión de violencia política como “el accionar de grupos armados de izquierda y de derecha como la Triple A, los golpes militares y las injusticias, así como al terror de Estado”, pero desde una posición académica, sin caer en la “teoría de los dos demonios”.
El padre Liberti dijo que a nivel institucional el Episcopado optó por el diálogo con los militares y evitar posiciones públicas pensando que ello favorecería el fin de la represión, los que defendían a la dictadura y los que se solidarizaban con las víctimas y denunciaban las violaciones a los derechos humanos.
“No faltó un medio que nos enrostró que la Iglesia fomentó la lucha armada y otro que la Iglesia fue cómplice de la dictadura”, dijo y señaló: “Nosotros abrazamos la honestidad intelectual y el rigor académico para hacer una aproximación a la verdad histórica”.
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