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El plan implica el desalojo y la consecuente extinciónde estas comunidades
(Vatican News).- Las comunidades indígenas de Madidi y Pilón, misioneros y el clero del Vicariato Apostólico de Reyes, con el apoyo de la Red Eclesial Panamazónica de Bolivia (REPAM Bolivia) y el respaldo de una veintena de instituciones, se pronunciaron, esta semana, contra los proyectos de construcción de las hidroeléctricas Chepete y Bala avanzados por el gobierno. A pesar del reiterado rechazo de las comunidades locales a estos mega proyectos, el gobierno aprobó en días pasados, el inicio de los estudios previos, sin haber cumplido con el proceso de “consulta previa, libre e informada” establecidas en la ley y sin haber obtenido el consentimiento de los habitantes del Madidi y Pilón Lajas, a quienes afecta directamente.
“En comunión y respaldo a su voz y demanda recordamos y exigimos al Estado escuchar y respetar la decisión de los pueblos indígenas que reiteradas veces han rechazado estos proyectos por los riesgos que conlleva”, puntualiza el pronunciamiento publicado en el portal “Iglesia Viva” de la Conferencia episcopal boliviana (CEB)
A mediados de septiembre, el gobierno boliviano dio a conocer un convenio firmado por dirigentes de la Central de Pueblos Indígenas La Paz, con el cual se autoriza el ingreso de la ENDE (Empresa Nacional de Electricidad) para la realización de estudios de cara a la construcción de ambos proyectos hidroeléctricos.
Dicho convenio ignoró la decisión del Consejo de Corregidores del Pueblo Indígena Tacana (CIPTA) que el pasado 13 de septiembre determinó “de manera unánime” rechazar los estudios y la construcción de los proyectos hidroeléctricos del Chepete y El Bala porque “representan un peligroso atentado para esa población".
“Solicitamos al Gobierno y a las autoridades de turno actuar de buena fe y de manera responsable, acogerse a los acuerdos internacionales de respeto a los derechos de los pueblos indígenas, velar principalmente por el bien común, y el cuidado de la Casa Común”, se lee en el comunicado que invita a retomar estas acciones y a priorizar la vida de todos por encima de cualquier tipo de interés económico.
El pronunciamiento recuerda que dicho proyecto fue descartado varias veces por su inviabilidad económica y el alto costo socioambiental. Sin embargo, la Empresa Nacional de Electricidad Corporación (Ende), siguiendo la decisión del gobierno, retomó la puesta en marcha del proyecto hidroeléctrico del Chepete y El Bala, convocando a empresas para la investigación geológica y geotécnica en la zona.
En efecto, ya desde los años ’50 se barajeaba la posibilidad de generar energía hidroeléctrica en la cuenca del río Beni, en el estrecho de El Bala sin embargo, fue descartado en varias oportunidades por su inviabilidad económica y alto costo socioambiental. Después de la propuesta replanteada y anulada durante el gobierno del presidente Hugo Banzer (1997-2001), nuevamente, hace 15 años, diecisiete comunidades indígenas y ribereñas se opusieron al Proyecto Hidroeléctrico Chepete-El Bala, el mismo que hoy es declarado prioridad nacional por el actual gobierno. Al igual que anteriores versiones, el nuevo proyecto es rechazado por los indígenas de Madidi y Pilón Lajas porque implica la inundación y desplazamiento de los territorios en los que ahora habitan.
Bolivia está entre los 15 países con mayor biodiversidad del planeta y entre las 22 áreas protegidas nacionales. Actualmente, cerca del 15,5% del territorio nacional está bajo el título de Área Protegida, y junto con las áreas protegidas subnacionales y municipales, se llega a casi a 23% del territorio nacional.
“A pesar de conocer esta situación - denuncia la nota - palpamos de manera permanente el sufrimiento provocado por la deforestación y saqueo de madera, la muerte y la contaminación de peces provocado por la minería, los avasallamientos de territorios indígenas y parques protegidos por grupos de personas que sólo buscan intereses económicos”.
El pronunciamiento de las instituciones indígenas, religiosas y la red REPAM Bolivia recuerdan las palabras de Papa Francisco en su encíclica Laudato Sí en la que afirma que la desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que una especie vegetal o animal. Según la nota, estos proyectos, significarían también un desalojo y la probabilidad de extinción de estos pueblos en un futuro cercano.
“Frente a esta situación, los firmantes del pronunciamiento expresamos nuestra preocupación por nuestros hermanos indígenas en la amenaza a sus territorios, además, afirmamos y reconocemos la importancia de la preservación de nuestra Casa Común”, concluye.
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