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Seminario: 'Testigos de Dios en su Pueblo'
(ADN Celam).- El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, fue el encargado de presidir la eucaristía del segundo día que marca el trasegar del Seminario: “Testigos de Dios en su Pueblo”, promovido por el Centro de Formación Bíblica, Teológica y Pastoral (Cebitepal).
El purpurado, centró su homilía proponiendo tres pilares, indicando que estos deben marcar la pauta a la hora de predicar la palabra de Dios. Ellos son: Ser predicadores de esperanza; lectores de los signos de los tiempos; y capacidad de discernimiento.
Aquí resaltó que la misión de quien evangeliza no es sembrar terror ni fantasías a las personas, sino cimentar una realidad que lleve a la esperanza en medio de los temores y las dificultades que enfrenta la humanidad. “Debemos ser ante todo profetas de esperanza. Debemos ser portadores de un anuncio de esperanza, esa esperanza que no nos defrauda y que nos muestra que Dios camina con su pueblo”
Destacó la importancia de que los predicadores, estén atentos a hacer una lectura de los signos de los tiempos, de tal forma que tengan la capacidad de interpretar las dinámicas del presente desde una mirada de fe y del Evangelio.
El arzobispo subrayó que los predicadores deben ser lectores de estos signos, capaces de interpretar la dinámica del presente desde la perspectiva de la fe. “Debemos descubrir en la historia la voz de Dios que nos está hablando, que está presente y operante entre nosotros”.
Según Rueda Aparicio, un buen predicador es aquel que escucha y observa con ternura lo que acontece dentro de su entorno, captando en medio de las realidades diarias la voz y la presencia del Señor.
Un último aspecto de su reflexión, lo centró al llamado que realizó a promover el discernimiento y la libertad en las comunidades. “Jesús nos advierte: ‘Miren que nadie los engañe’. Observó que los predicadores, «debemos ayudar a nuestro pueblo a discernir, a no caer en el engaño, y a vivir en la libertad que ofrece la verdad de la Palabra de Dios. La verdad los hará libres, ha dicho el Señor”, señaló el purpurado.
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